El centro del universo

El centro del universo

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El otro día, por pura curiosidad, decidí investigar por dónde está el centro del universo. Todos conocemos de los monumentos que se construyen en varios lugares – el centro de Norteamérica, el centro de Canadá o los estados unidos o México (o cualquier otro país), etc. Por alguna razón, hay una fascinación con encontrar y identificar el centro de un lugar. Entonces imagínate mi sorpresa cuando descubrí que, a pesar del consenso científico sobre el principio del mundo (el Big Bang) y su expansión continua, no existe un “centro” del universo! Aparentemente tiene que ver con la curvatura del espacio, y la creación simultánea del espacio y el tiempo y otros conceptos locos. Sea que sea la razón, nunca vamos a poder volar en un nave espacial y encontrar una rótula flotante que dice que hemos llegado al centro del universo. A todos que son adictos a los selfies: Lo siento!

Pero está bien. De veras la pregunta que me estaba motivando no era el centro del universo, sino el centro de nuestra existencia. He llegado a reconocer cuán importante es esta pregunta por nuestra perspectiva de la vida y cómo la vivimos.

Esta pregunta surgió en mi mente mientras que he tratado de entender el concepto del infierno y el juicio de Dios hacia la humanidad. Para ser franco, esto me parece muy injusto a veces, y casi cruel. He luchado para entender cómo Dios puede ser un Dios de amor cuando veo varios pasajes hablando de su ira y juicio. Admito que Dios parece muy enojado a veces. ¿Cómo podemos entender eso?

Dos Cosmovisiones

Como cristiano, creo que el centro de nuestra existencia es Dios. Sin explicar profundamente esta creencia, me parece que un Dios personal y inteligente es la explicación más lógica por un mundo complejo, consciente y moral. Creo que cualquier cosa aparte de Dios (como una fuerza impersonal o nada) es insuficiente para explicar la realidad que nos enfrenta. La mayoría de los cristianos dirían que están de acuerdo con esta idea, pero creo que una mirada más cercana muestra algo diferente.

Hoy en día, vivimos en una sociedad que pone la humanidad o los individuos en el centro de nuestra existencia, y creo que muchos cristianos en Norte América (y aun aquí en México) han incorporado esta perspectiva a sus vidas. Todavía creemos que Dios es soberano, pero ha habido un cambio sutil pero importante en esta perspectiva. Mientras que en tiempos previos la enseñanza de la iglesia era que Dios está sobre todo y la gente existe para servirlo a Él, esto no es lo que veo y escucho ahora. Lo que veo es lo siguiente: La humanidad es la creación más importante de Dios y Dios existe para servirnos a nosotros.

La humanidad en el centro

Anticipo muchos cristianos negando que crean esta idea. Después de todo, no somos Dios y la mayoría de las personas está muy consciente de sus deficiencias. Ni es esta idea sin aspectos de la verdad (sobre todo, nuestro valor). Pero la actitud de muchos cristianos muestra que la fe de muchos está centrada en la humanidad:

  • ¿Cómo puede Dios hacer esto a mí? ¿Por qué me está pasando esto?
  • No es justo que Dios condene a la gente
  • ¿Cómo puede Dios declarar que esto (cualquier cosa) es malo?
  • Jesús amaba a la gente, no importa su vida, y nosotros debemos hacerlo también
  • la humanidad es increíble y y la gente maravillosa
  • Dios solamente quiere que estemos contentos y satisfechos

Como dije, hay mucha verdad en el concepto que mencioné anteriormente (y los comentarios que enumeré), pero también hay decepción. Para verlo, tenemos que mirar cuidadosamente a todo lo que dice la Biblia.

Dios en el centro

Muy pocos cristianos disputarían con el concepto que Dios creó el mundo y la humanidad (a pesar de muchos desacuerdos sobre cómo lo hizo). Y la verdad que se encuentra en la declaración de arriba (tenemos mucho valor y Dios existe para servirnos) es que las personas son la creación más importante de Dios. Él nos creó en su imagen. Este tiene mucho significado y nos confiere mucho valor, seamos cristianos o no. Sin embargo… esto no significa que somos el centro del universo. Aunque Dios creó este universo y mundo con nosotros en mente, eso no significa que nos creó para ser el punto principal del mundo. ÉL es todavía es centro, no nosotros.

Si reflexionamos sobre esta idea, es muy obvio. Individuos no son lo suficientemente importantes para ser el centro de la existencia de todos los demás. Cada persona es muy delicada y lleno de problemas. Pero tampoco es la humanidad lo suficiente importante para ser el centro del universo. Como raza, también somos muy delicados. Aparte de algún tipo de fe, no sabemos de dónde venimos o por qué existimos. Ciertamente no nos creamos a nosotros mismos, y tampoco somos capaces de asegurar nuestra existencia (solo hay que reflexionar sobre todas las películas de desastres que matan a la raza humana). La humanidad, tanto individuos como la raza entera, es muy transitoria.

En las Escrituras, vemos que somos representantes de Dios, no seres divinos. Dios nos creó en su imagen, y luego Él nos dio este mundo para dominar y gobernar. Pero no hay evidencia que abdicó su rol como rey de este mundo – todo lo contrario, de hecho. La Biblia es muy consistente en declarar que Dios es el rey. Nosotros, criaturas delicadas que somos, hemos recibido la posición distinguida de ser sus representantes, participando con Él en gobernar este mundo, pero nunca con la intención de ser el centro de todo.

Pero con el crecimiento del humanismo, este es el error en que muchos hemos caído. Hemos adoptado el valor de la vida humana (que es cierto), pero hemos olvidado que todavía somos subordinados al rey. Hemos llamado a Dios nuestro Padre y aceptado su amor, pero dejado a un lado su rol válido como creador y juez que tiene un plan por este mundo y pautas muy claras por lo que es correcto y incorrecto. Hemos olvidado que Dios no se enfoca solamente en nuestra felicidad, sino que también en formarnos en su imagen (Él es el alfarero, nosotros la barra, una imagen utilizada varias veces en las Escrituras).

Una mirada más cercana

Esta perspectiva centrada en la humanidad afecta a varias esferas de la vida.

  • La naturaleza de la humanidad – este concepto es difícil de explicar, porque el valor de los humanos es una de las mejores cosas que la sociedad occidental ha agarrado del cristianismo (siempre que uno no hable de los abortos o, con más y más frecuencia, los viejos y enfermos). Los humanos son especiales y la gente tiene valor. Pero hay una divergencia entre la perspectiva centrada en la humanidad y la centrada en Dios en cuanto a la fuente de ese valor y el destino de la humanidad. Desde la perspectiva centrada en la humanidad, los humanos se ve como la cúspide de la evolución, pero es un poco confuso por qué tenemos tanto valor. Lo más cerca que puedo averiguar es que somos únicos, diversos y superiores a los “otros animales”. Pero no hay nada ni en nuestra origen ni nuestro destino que implica ningún valor especial. Pero por alguna razón, esta es la perspectiva de nuestra sociedad. Y más, ha habido una brinca de lógica desde la belleza y valor de la humanidad hasta una creencia que la humanidad es bueno de corazón y va mejorando, a pesar de la falta de evidencia por esta idea (sí, en algunos aspectos la situaciones de muchos están mejorando, pero es difícil mostrar que la naturaleza integral de la humanidad ha mejorado). Por otro lado, desde la perspectiva Dios-céntrica la humanidad tiene su valor por ser creados en la imagen de Dios y su destino potencial es la eternidad. Qué impresionante! Sí, somos conscientes de cuán lejos hemos caído de nuestro origen, pero somos especiales de todos modos.
    Hay tensión en cualquier de estas perspectivas, sin duda. La primera (centrada en las personas) lucha para mostrar por qué existe tanta maldad en el mundo se la humanidad es intrínsecamente bueno, o por qué tenemos valor si no somos más que solamente animales inteligentes. La segunda requiere que reconozcamos nuestra imperfección y duda, pero esto es solamente negativo si no logramos de entender que Dios libremente nos extiende brazos de perdón y bienvenido.

    Pregunta clave: ¿Qué es la fuente y destino de la humanidad? ¿Confiere eso un valor individual y corporativo? La respuesta a esta pregunta guiará la mayoría de nuestras creencias sobre la humanidad.

  • El juicio de Dios – uno de los problemas más grandes para mi, como mencioné arriba, es nuestra reacción al rol de Dios como el juez. Cuando vemos a la humanidad como el centro del universo, empezamos a pensar en Dios como alguien enojado y crítico y aun malvado. Nosotros somos humanos pobres y inocentes, tratando lo mejor posible para ser bueno y hacer lo correcto (aunque esto me parece una perspectiva demasiada positiva de la humanidad). Desde esta perspectiva, aun los que no quieren nada que ver con Dios son “buena gente” que merecen el amor y gracia de Dios. Porque Dios solamente existe para servirnos a nosotros, ¿verdad?

    Pero si recordamos que Dios es el centro del universo y vemos cosas desde su perspectiva, la historia es un poco diferente. Esas mismas personas no están tratando de ser mayordomos fieles de Dios y hacer lo correcto – muchos han abandonado por completo a Dios, y la mayoría seguramente no lo está buscando. Muchos no están buscando hacer lo bueno, sino lo que es deseable y cómodo. Él los llama a una cierta manera de vivir, pero ellos deciden escoger lo que ellos quieren obedecer y lo que no. El enfoque de muchos es su propia felicidad, facilidad y comodidad, no el desarrollo de este mundo de acuerdo con las leyes de Dios (leyes que traen vida). Es verdad que muchos de los valores están de acuerdo con las enseñanzas de Dios (después de todo, nuestra cultura se base principalmente por enseñanzas judeocristianas), pero eso no significa que los corazones de personas desean a Dios o sus caminos. Tampoco podemos decir que estos valores son intrínsecos a la humanidad, ya que muchos de ellos no han surgido en otros contextos (o solamente están entrando otras culturas mientras que esas culturas están influenciadas por nuestros valores judeocristianos).

    Cuando entendemos a Dios como el dador de vida quien está buscando guiar a la gente, ayudarnos a navegar esta vida y desarrollar este mundo, entonces el rechazo de Dios a parte de la humanidad parece muy diferente, y su juicio eventual tiene mucho más sentido. Pero aunque Dios constantemente amenaza el juicio (y a veces hace lo que amenaza), siempre es con el deseo de ver a las personas cambiar sus caminos y hacer lo correcto. Es como si dijera, “Esto es lo que podría pasar, pero por favor no me hagas hacerlo!” Constantemente se presenta a Dios buscando a la humanidad, llamándonos y deseando restauración con nosotros. Son los humanos que se presentan como tercos y obstinados.

    Pregunta clave: ¿Cuántos, cuando alguien los lleva a Dios o Jesús, van a responder, y cuántos van a ignorarlo y seguir viviendo como quieren? Si no quieren nada que ver con Dios, ¿por qué declaramos que Dios es injusto juzgarlos en algún momento? Aunque tengo much simpatía por los que están buscando a Dios y tratando de hacer lo correcto (y oro que Dios tenga misericordia de ellos), muchos ni siquiera entran en esa categoría.

  • Nuestra vida – Es muy común ver, sentir y escuchar desesperación sobre las dificultades de la vida. Pero esto es solamente un problema si creemos que Dios existe para servirnos a nosotros. Si entendemos que el deseo de Dios es salvación de un mundo quebrantado y rebelde (ante todo) y formarnos en su imagen (segundo), entonces ni es sorprendente ni incapacitante encontrarse con dificultades. Aunque este mundo puede ser fantástico y divertido, es también temporal y lleno de problemas. Aunque estamos en la imagen de Dios, estamos también muy lejos de lo que Dios nos creó ser. Entonces no debe sorprendernos que pasamos por dificultades. Mientras que no es divertido, cuando tenemos a Dios y sus propósitos en el centro de nuestra vida, las enfrentamos con una actitud completamente diferente. Tal vez no entendemos las razones por las cuales estamos pasando por dificultades o cómo Dios las va a utilizar, pero reconocemos que Dios puede (y va a ) usarlas. La Biblia revela que Dios es completamente por nosotros – Él desea lo que es bueno por nosotros como individuales y como una raza. Pero eso significa que Él quiere que crezcamos y seamos transformados, no estancados, un hecho que automáticamente implica dificultades y desafíos. También significa que Él está dispuesto a darnos nuestra libertad, que incluye tomar malas decisiones que afectan a nosotros o otros, y enfrentarnos con las consecuencias que resultan. Dios siendo “por nosotros” no significa una vide libre de problemas de ninguna manera!

    Pregunta clave: Si el mundo es imperfecto y los humanos no son todo lo que deberíamos ser ¿por qué nos sorprende el sufrimiento? Cuando Jesús y todos sus discípulos aceptaron el sufrimiento como una parte de la voluntad de Dios para su bien y para avanzar su reino, ¿es justo que nosotros esperemos algo diferente?

  • lo correcto y lo incorrecto – con nosotros como el centro, escogemos lo que definimos como correcto y incorrecto. Sin embargo, creo que una valoración justa mostrará que a menudo es la cultura y nuestros sentimientos que dictan nuestras decisiones sobre lo bueno y lo malo. Pero cuando ponemos a Dios en el centro, hay un análisis consistente de lo correcto y lo incorrecto. Seguramente hay algunos pasajes difíciles en la Biblia, pero por lo general es muy claro. Y todos tienen que mantener ese estándar.

    Pero, ¿no deberíamos amar a todos, sin importar su conducta? Sí, pero eso no es la historia completa. Jesús amaba a la gente, es verdad, pero Marcos declara que su mensaje principal era el arrepentimiento (Marcos 1:15) y el mensaje que Jesús entregó a sus discípulos centraba en el mismo mensaje de arrepentimiento y la promesa de perdón (Lucas 24:47). Entonces me parece probable que muchas de las conversaciones que tenía Jesús con los pecadores – con quién comía sin problema – giraran en torno de ese concepto del arrepentimiento. Eso explicaría la reacción de Zaqueo después de conversar con Jesús (Lucas 19) – ¡él arrepintió! Con Dios en el centro, siempre estamos desafiados arrepentirnos de lo malo y agarrar lo bueno, con instrucciones claras sobre qué cabe en cada categoría.

    Pregunta Clave: ¿Son nuestros estándares alternantes de lo bueno y lo malo adecuados para desarrollar y mantener una vida y sociedad saludable? Y de otra linea, ¿cómo podemos juntar el amor que Cristo tenía por la gente con su mensaje de arrepentimiento?

Conclusión

Yo soy el primero confesar que poner a Dios en el centro de nuestra vida es difícil. Quiero estar cómodo. Quiere tener cosas buenas. Quiero que Dios resuelva mis problemas y que Él me bendiga. Quiero que Dios me sirve a mí. La buena noticia es que Dios está a nuestro favor. Él nos quiere y nos trata como sus hijos. La “mala” noticia (que no es mala, solamente difícil) es que Él quiere que estemos a su favor también. Él quiere que lo amemos y que centremos nuestras vidas en Él, y no en nosotros mismos. Él quiere que agarremos nuestro papel divino como sus mayordomos – construyendo, gobernando y restaurando este mundo. Y eso significa poniéndole a Él en el centro, y no a nosotros, y aceptando todo lo que viene junto con eso.

Por el que no cree en Dios, esta idea es una tontería. La humanidad está al pico de la cadena alimentaria y creamos nuestro propio destino. Pero por el cristiano, es completamente diferente. Si Dios (Cristo) es el centro del universo, entonces todo gira en torno a Él. Vivimos esta vida no para nuestra propia satisfacción, sino para participar en su mandato de crear y conservar la vida. Nos levantamos en la mañana buscando entender cómo gobernar y vivir en este mundo de una manera que lo glorifica a Él. Nos enfrentamos a la adversidad con el conocimiento que Dios la está utilizando para formarnos en su imagen. Vemos a nuestra pecaminosidad y la pecaminosidad del mundo como un desvío de lo que Dios quiere, y luchamos contra ella con su ayuda.

En pocas palabras, vivimos para servirle a Él, en vez de demandar que Él nos sirve a nosotros.

¿Es el amor de veras suficiente?

¿Es el amor de veras suficiente?

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“All you need is love!” (Todo lo que necesitas es el amor!)

Así declaran Paul McCartney, Ringo Starr, George Harrison y John Lennon, mejores conocidos como “the Beatles”. Es una canción muy contagiosa que pega en la mente. Y parece que es el lema de nuestro tiempo.

No lleva mucho tiempo para descubrir este mensaje en la cultura. La Mujer Maravilla lo tenía. Al final (alerta: voy a explicar el final de la película por si a caso no la has visto!), a pesar de una explicación muy correcta de la maldad presente en la humanidad, ella declara que cree en la humanidad. ¿Por qué? Por el amor y la capacidad humana de amar. Podría hacer una lista larga de películas, canciones y libros que hablan de nuestra necesidad de amar y que debemos ser gente de amor. Se lo encuentra en toda la cultura popular – si solamente amáramos mejor, aceptáramos a otras personas por quienes son y trabajáramos juntos, entonces la vida sería muy genial. “Somos una gente, y deberíamos amarnos el uno al otro”.

Ahora, claro, estoy de acuerdo con todo esto. Deberíamos amarnos el uno al otro más. Somos iguales en valor. Deberíamos aceptar a otras personas (aunque “aceptar” y “estar de acuerdo con” no son el mismo). El amor es la fuerza más poderosa del universo y podría cambiar el mundo. En algún sentido es cierto – todo lo que necesitamos es el amor!

Desafortunadamente, somos muy malos con el amor.

Ahora, no quiero pintar un cuadro que no es justo o negar la realidad. Claro que la gente es capaz de amar. Y hay muchos ejemplos del amor. Somos (generalmente) buenos para amar a nuestra familia. Somos (generalmente) buenos para amar a nuestros hijos. Somos (generalmente) buenos para ser corteses y respetuosos durante nuestras interacciones cotidianas con otras personas. Somos (generalmente) buenos para amar a otros desde lejos, personas que están de acuerdo con nosotros, personas que nos tratan bien y personas que alinean con nuestras creencias y causas. Y podemos mostrar gestos dramáticos de amor por nuestros seres amados o en momentos de crisis. Entonces estamos capaces de amar y aun de un sentir un amor muy profundo y apasionado.

Lamentablemente, la vida no consiste de momentos de crisis y gestos dramáticos y personas que son fáciles de amar. La vida consiste de todos nosotros. Y cuando extendemos más allá de nuestra situación cómoda, el grado de amor que mostramos declina dramáticamente. Amamos a nuestros hijos, pero no al maestro que los trata injustamente, el bully que los está molestando o el patrón que no les da las horas que necesitan para sobrevivir. Amamos a nuestros prójimos – hasta que son inconvenientes o interfieren con nuestra paz y comodidad. Amamos a los pobres, siempre que solamente tengamos que sacrificar un poco para ayudarlos. Amamos a otras personas, a menos que no estén de acuerdo con nosotros políticamente o filosóficamente. Amamos a nuestros esposos o parejas con pasión, pero no siempre prácticamente. ¿Una cena bonita? ¿Una película? ¿Una escapada romántica? Claro!! ¿Levantar la ropa sucia? ¿Mostrar respeto y paciencia? ¿Perdonar una ofensa pequeña? No tan fácilmente. Amamos en un momento de crisis (un temblor, un muerte, un tiroteo, etc.), y luego se nos olvida y seguimos con nuestra vida lo más pronto posible.

Como dije, no quiero pintar un cuadro demasiado dramático, pero quiero mostrar lo obvio – no somos tan buenos en el amor como pensamos. Reflexiona sobre las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué tan bueno amas a otros cuando estás cansado, estresado o no tienes motivación?
  2. ¿Qué tan bueno muestras amor a los que no están de acuerdo contigo?
  3. ¿Cuán rápido puedes perdonar a los que te ofenden? ¿O que te lastiman profundamente?
  4. ¿Cada cuánto de veras sabes lo mejor por alguien más, y cada cuánto nada más sigues la tendencia de la sociedad o adivinas a lo que es mejor? En otras palabras, es tu amor hacia ellos amor verdadero, o resulta en lastimarlos por accidente?
  5. ¿Cuán listo estás para sacrificar por otros para mostrar el amor? Y estoy hablando de un sacrificio verdadero – dejar de ir a restaurantes para dar dinero a los vagabundos en tu comunidad, o dejar tu propio plan por la noche para hacer lo que tu espos@ quiere hacer?

Mi punto (sobre todo con la última pregunta) no es culparte para hacer algo, o decir que nunca debes pensar en ti mismo. Hay que encontrar un balance entre cuidarte a ti mismo (ser sano) y sacrificarse por otros. Ni es mi deseo denigrar la idea del amor. Creo que “the Beatles” tenían sentido cuando cantaban que sólo necesitamos el amor. Es solamente que creo que necesitamos un poco de ayuda para amar, y amar bien. Y estoy más o menos seguro que yo sé por dónde buscar esa ayuda.

En la Biblia, encontramos una frase corta pero interesante: “Dios es amor” (1 Juan 4:8). También encontramos una de las descripciones más hermosas del amor (1 Corintios 13:1-8, 13), una descripción del poder del amor (Cantares 8:6-7), y el mejor ejemplo del amor en la persona de Jesús, quien vivió una vida de amor y luego estaba preparada morir por nosotros para restablecer nuestra conexión con Dios.

Pero hoy en día, hemos desconectado el amor y Dios. Hemos hecho el amor nuestra meta, sin reconocer que no somos muy aptos en identificar el tipo de comportamiento que muestra el amor, y que solamente tenemos éxito en eso a veces – sobre todo hacia aquellos que son difíciles de amar. Además, el amor, siendo en su turno un concepto, un sentimiento o un verbo, no es algo que podemos capturar o agarrar muy firmemente. Es escurridizo, fácilmente descaminado y a menudo mal informado. Es una amante inconstante. Sobre todo cuando está guiado por nuestro corazón, sobre el cual el profeta Jeremías dice, “nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio” (Jeremías 17:9). En la misma manera que tendemos a pensar que el amor es la respuesta a todo, igual pensamos que somos lo suficientemente buenos para entenderlo y guiarlo en la dirección que debería ir. Hay una buena razón por la cual Jesús mismo dijo, “Nadie es bueno sino sólo Dios” (Marcos 10:16). Aunque a veces amamos bien, a menudo no lo hacemos. Necesitamos ayuda.

Entonces ¿por dónde la encontramos? Creo que no existe ninguna fuente mejor que Dios mismo, quien es amor y la fuente de todo amor. No hay mejor ejemplo que Jesús, quien nos modeló el amor (aun hacia los difíciles y cuando le costó muchísimo), y quien nos ofrece el amor incondicional que anhelamos. No existe ninguna guía mejor que la Biblia, que nos muestra qué Dios ama y cómo debería ser el amor, en vez de lo que las ideas inconstantes de nuestra cultura tratan de decirnos. No existe un poder mejor que el Espíritu Santo, Cristo mismo viviendo dentro de nosotros, para ayudarnos a amar cuando es imposible hacerlo por nuestra propia fuerza.

El cristianismo siempre se ha definido por su amor. En diferentes lugares y tiempos, los seguidores de Cristo han olvidado eso, se han desviado por la cultura, han fallado y han modelado muchas cosas que no son el amor. Y a veces, aun con la ayuda de Dios, es difícil sabor como amar bien. Pero en Dios (más específicamente, en Cristo) tenemos la fuente, el ejemplo, la guía y el poder para poder vivir vidas de amor.

Si tú, como muchos otros, anhelas que nuestro mundo sea un lugar del amor, te animo a establecer esa conexión con Jesús, o (si ya eres cristiano) examinar cuidadosamente tu vida en la luz de su ejemplo y dirección.

El amor es todo lo que necesitamos. Siempre que entendamos que “el amor” es “Dios”.

 

Wallpaper gracias a Analaurasam.
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Cuando tembló la tierra…

Cuando tembló la tierra…

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Han pasado casi cuatro meses desde el temblor.

Terra y yo estábamos en una Mega, un supermercado grande. Mis memorias del evento son un poco caóticas: sentí que algo andaba mal, y de repente me di cuenta que era un terremoto; vi una botella de refresco que había explotado volando por el aire; traté de jalar a Terra por la mano para salir más rápido – ella estaba tratando de colocar la comida en un lugar seguro; traté de saltar un poco de líquido en el piso (de una botella rota), pero era difícil porque tanto el líquido como el piso estaba moviendo; miré hacia arriba y vi las luces meciéndose y me pregunté se algo – ¡como el techo! – iba a caer sobre nosotros; vi dos empleos de la Mega guiando a una compañera que estaba llorando y obviamente atterada. Y ya, había terminado, y estábamos parados fuera de la Mega, tratando de procesar lo que había pasado y decidir qué debemos hacer ahora.

No quiero dramatizar la situación demaciado. No tenía miedo en el momento – solo sabía que tuvimos que salir de la tienda y me enfoqué en eso. Y los momentos iniciales después del evento eran tranquilos también. Nos enteramos muy pronto (dentro de 10 minutos) que los niños y sus escuelas estaban bien, y íbamos en esa dirección para recogerlos. Nos comunicamos con familia y amigos para decirles que estábamos bien. No había daño muy obvio donde estábamos, ni en el camino hacia la escuela, entonces el temblor parecía grande, pero nada muy serio. Fue más interesante que espantoso, ¡aunque nos dio una inyección de adrenalina!

Fue solamente después de llegar a la casa que empezamos a entender la severidad. Se derrumbaron más de 30 edificios, había entre 3000-4000 más con daño, y más de 350 personas murieron – aunque no sabíamos esas cifras por unas semanas. A decir verdad, en una ciudad de más de 20 millones de personas, no era mucho daño. Lo que era más impactante es que había tres edificios derrumbados a solo unos cuadros de nosotros (la foto arriba es de uno de ellos), y las casas de algunos de nuestros compañeros de trabajo habían sufrido tanto daño que tenían que pasarse a otras casas (la nuestra salió bien). Al descubrir eso la situación se hacía más surreal.

Durante la siguiente semana, nos acostumbramos a calles cerradas, una multitud de gente trabajando para quitar escombro y rescatar personas (o recobrar cuerpos, tristemente) y el ruido constante de ambulancias. Parecía que la ciudad estaba en un trance por las primeras semanas, y ha ido recobrándose poco a poco desde entonces. Por la mayoría de la gente, las cosas son normales, aunque definitivamente no por los que perdieron familia, amigos, bienes o casa. Tampoco por los que perdieron la seguridad de vivir cada día sin preocuparse sobre cuando la tierra va a temblar otra vez, una pérdida mental y emocional que puede durar mucho. Yo sé que esa preocupación me toca a veces, cuando estoy caminando o manejando, y de repente tengo la necesidad de identificar el lugar más seguro por si acaso otro temblor llegue. Busco a mi alrededor para encontrar el edificio más corto que es menos probable caer en un terremoto.

Pero para mi, hay una realización que me impactó más que cualquier otra:

La vida es preciosa, pero también es muy corta.

Había dos cosas que me hicieron reflexionar en esta idea. La primera fue la reacción de todos a los edificios derrumbados. En una manera impresionante, que pasa cada vez que hay un desastre, todos se unificaron para hacer todo lo posible para ayudar a los en necesidad – sobre todo los que estaban atrapados bajo el escombro. Era increíble ver todos ayudando. Llegaron a los sitios de los derrumbes un montón de recursos (medicamentos, agua, comida, etc.). Gente se ponía en fila por horas para tomar su turno en cavar y quitar escombro. Toda la ciudad, por unos días, se enfocaba en salvar vidas. La vida es algo que se puede dar por supuesto – ¡hasta que hay una amenaza a ella! En ese momento, uno da cuenta en cuál preciosa es la vida.

La segunda cosa que me hizo reflexionar fue escuchar de las personas atrapadas que eventualmente murieron porque los rescatadores no pudieron llegar a tiempo. Hay pocas cosas que me han hecho meditar profundamente sobre el valor y la fragilidad de la vida como este pensamiento: ¿Qué haces cuando estás atrapado y sabes que tal vez no vas a escapar con vida?

Este pensamiento, obviamente, es atemorizando por muchos. Fue así para mi. Uno no puede pensar demasiado en este tema sin sentir un poco de miedo y ansiedad. Vivimos en una sociedad que está relativamente segura, donde podemos empujar la idea de la muerte a los márgenes de nuestros pensamientos. Pero después de vivir por un terremoto donde gente viviendo muy cerca a ti ha muerto hace que uno reflexione sobre temas de este tipo. Por un lado, hace que me sienta muy feliz por estar vivo, sobrecogido por cuan valiosa y preciosa es la vida, y cuán fuerte es el deseo seguir viviendo. Por el otro lado, me hace pensar – ¿Estoy yo listo para morir?

Y por aquí llegamos al asunto que mencioné en mi último post – ¿qué nos pasa después de la muerte? Este temblor otra vez me hace reflexionar sobre cuán misteriosa es esa pregunta. No tenemos nada de videos de la vida después de la muerte, ninguna manera de estudiarla objetivamente o cuantificarla, y ninguna cuenta confiable sobre lo que nos pasa después de la muerte. Las cuentas que tenemos varian mucho y son muy sospechosas, por decir lo menos. Tenemos que tomar las mejores decisiones posibles utilizando implicaciones y cualquier evidencia circunstancial que podamos encontrar. La verdad es que para muchos, esta no es una realidad muy cómoda. Sin embargo, creo que vale la pena considerar las opciones y la evidencia, porque algún día, vamos a morir todos, nos guste o no. Entonces, por lo que vale, aquí son mis pensamientos sobre el asunto.

Como lo veo yo, hay tres ideas principales que nuestra cultura propone como opciones por lo que nos pasa después de la muerte. Estas tres son el nihilismo, la reencarnación, y Dios (el cielo o algún tipo de vida después de la muerte). Creo que cada una de estas ideas tiene evidencia en favor y en contra, y también implicaciones importantes por nuestra vida cotidiana. Pero en vez de solamente escribir sobre ellas, me gustaría imaginarlas.

El nihilismo

Primero el nihilismo. Ponte en el lugar de alguien atrapado en un edificio derrumbado. Tu celular ya ha muerto. Puedes escuchar a la gente, pero no tienes fuerza para contestar. Tu garganta está completamente seca, y tu panza muy vacía. Ya han pasado unos días – por lo menos, crees que es así. Atrapado en la oscuridad, es difícil estar seguro. Nadie te ha llegado. Has reflexionado sobre tu vida, tu familia, tus queridos. La esperanza ha desaparecido y no puedes seguir más. Cierras tus ojos y luego…nada. No hay oscuridad. Tampoco paz, ni una luz, ni nada. Ya has desaparecido. Tu cuerpo ya está, pero “tú” no. Y junto con eso, todo lo que te era importante. Todo lo que has tratado de lograr y obtener – desaparecido. Tu familia – desaparecido. Las experiencias y la sabiduría que has luchado tanto para acumular – desaparecido. Es como si nunca hubiera existido.

Este punto de vista (el nihilismo) propone que la vida no tiene ningún significado, propósito o valor. Se encuentra muchas veces va junto con el naturalismo, que dice que este mundo surgió únicamente a través de procesos naturales, y que nada más existe aparte de este mundo.  El nihilismo tiene algunos aspectos que llaman la atención de varias personas. Primero, esta idea enfoca exclusivamente en este mundo que podemos ver y tocar, que para muchas personas (sobre todo en la cultura secular del occidente) es la totalidad de nuestra vida. No hay que preocuparse por las cosas espirituales que pueden parecer tan escurridizo y inseguro. Segundo, por lo menos en alguna manera, provee libertad de los requisitos y expectativas que la religion o creencia espiritual nos pone. Por los que quieren controlar su propia vida y destino, este punto de vista parece ideal.

Pero desde mi perspectiva, tiene un número de problemas importantes. Primero, niega nuestro deseo de vivir. He escuchado a diferentes ateos describir la muerte como un tiempo de paz, y libertad de los problemas de la vida, pero no creo que eso sea una manera apropiada para describirlo. No es la paz – es nada. Tú dejas de existir. Todas tus experiencias, todo lo que has aprendido, toda tu sabiduría (si de veras eras sabio) desaparecen. Tus anhelos, sueños, ambiciones, amores, familia, amigos – desaparecidos. Y de ahí surge la pregunta: ¿Qué es el punto de la vida? Este no es un nuevo pensamiento – varios ateos (muchos? la mayoría?) confiesan que la idea de no existir es un poco incómodo y desilusionado por ellos. Y me pregunto: ¿Si estamos tan enfocado en vivir, y si la vida es tan preciosa y nuestro deseo de vivir tan fuerte, porque escogeríamos creer en algo que niega esa parte de nosotros? ¿Por qué nos molesta la muerte de alguien importante a nosotros? Por qué tratamos de salvar las víctimas de un terremoto? Algo dentro de nosotros clama por la vida, y implica que la vida es más que lo que podemos ver ahorita. Esto parece caber en el patrón de deseo-cumplimiento que vemos en la vida: Tenemos hambre, y existe comida para llenar este deseo. Tenemos sed, y existe agua para satisfacernos. Deseamos el amor, y existe gente para llenar este deseo. Deseamos vivir – ¿no tendrá sentido que este anhelo muestra que existe una realidad para cumplir este deseo? Esta es una inferencia  y no evidencia directa (que no existe), pero es una inferencia fuerte.

Segundo, las implicaciones por nuestra vida cotidiana son grandes. Si no existe nada después de esta vida, si de veras no somos nada más que un accidente cósmico y que no somos mejores que cualquier otro animal, entonces no tenemos ningún valor intrínseco. No tenemos ningún motivo para vivir por algo más grande que obtener lo que podemos en esta vida y disfrutarlo al máximo. Les ha costado a muchos en nuestra sociedad esta falta de valor y propósito. Otros se han esforzado completamente en obtener lo más posible. Tal vez este estilo de vida es bueno si vives en el mundo rico del occidente, pero no si vives en una barriada en partes pobres del mundo.

Tercero, si no existe ningún Dios, entonces no hay un bueno y malo objetivo, y no tenemos ningún base por la justicia. Si la sociedad decide que el sacrificio de los niños o la eugenesia es lo correcto, entonces eso es tan válido como cualquier otro sistema. Pero decida lo que decida la sociedad, no tenemos ninguna razón para obedecerlo y ellos no tienen el derecho de castigarnos, porque es nada más una construcción social. ¡Pero la realidad es que todos clamamos por la justicia! Clamamos contra las maldades de este mundo al mismo tiempo que decimos que lo bueno y lo malo son completamente subjetivo. No tiene sentido, a decir verdad. Es interesante notar que mientras que nuestra sociedad afirma no creer en Dios, hemos pedido prestado muchos conceptos que fluyen mas naturalmente desde una perspectiva teísta que desde la perspectiva naturalista. La justicia, el amor, el valor de cada persona, la compasión – todos estos conceptos son al contrario a la perspectiva naturalista que cabe mejor con el nihilismo y el naturalismo.

Por fin, ¿dónde están la esperanza y la consolación dentro de esta creencia? Estoy refiriendo sobre todo a los que han experimentado una pérdida. ¿Puedes imaginar diciéndole a un padre que a penas ha perdido su hijo en le terremoto que su hijo ha dejado de existir, y que nunca lo van a ver de nuevo? ¿O que sus restos van a fertilizar la vida de otros en el planeta? ¿O a los pobres y oprimidos que la injusticia que se enfrentan es pura mala suerte, y que nunca vana a recibir nada mejor y sus opresores probablamente nunca van a ver la justicia que merecen?Para mi, esto no da nada de consolación.

Al final de cuentas, no entiendo por qué creen algunas personas esta idea. No está de acuerdo con nuestros sentimientos y deseos, no nos da esperanza ni consolación, y no está de acuerdo con las cosas que decimos tienen valor en nuestra sociedad. Si crees en estas ideas, me encantaría escuchar tus opiniones sobre cómo esta idea mejora la humanidad y nuestra experiencia de vida, porque yo no lo veo. Sí, puede ayudar a alguien que quiere justificar su manera de vivir y vivir sin restricciones ni guía, pero no creo que ayude a la sociedad por nada.

La reencarnación

¿Y qué de la reencarnación? Regresamos a nuestro escenario de estar atrapado. Sino que esta vez, cuando te mueres, ¡de repente te despiertas de nuevo! Ahora eres un pájaro, saliendo de tu huevo (quien sabe cuánto tiempo ha pasado). ¡Por fin sales! Comes tu primera cena – un gusano regurgitado. ¡El favorito de todos! Y por fin, después de semanas de comer y crecer, tu mamá te echa del nido y tomas tu primer vuelo. Pronto estás volando sobre cañones y montañas. ¡Qué euforia!

Excepto… eres un pájaro. No sientes la euforia. De hecho, no sientes nada de emociones. Ni reflexionas sobre cuan impresionante es ser un pájaro. En realidad, no tienes ningún pensamiento profundo. Comes. Duermes. A veces, dependiendo del tipo de pájaro y dónde vives, tú defecas en la gente. Ni siquiera disfrutas ese hecho. Tú nada más…vives. Y después, mueres. Tal vez la próxima vez regresas como una persona – pero esa persona no recuerda nada de su vida anterior. Tal vez el karma que ganaste en esta vida se pierde por el siguiente idiota que eres, que no se da cuenta que está perdiendo todo el karma y regresándote al estatus de un gusano (aunque, como siempre, no vas a estar consiente del hecho que eres un gusano). Tal vez – ¡que horrible! – vas a ser un cristiano o un ateo que ni siquiera cree en el karma y que les enseña a otros que la reencarnación es una idea ridícula. ¿Sería eso un paso adelante? ¿O hacia atrás? No importa – no vas a saber ni te va a importar, porque de todos modos no vas a saber como quién iniciaste este proceso de reencarnación. Tú, como una person, ya no existes más. Tú has desaparecido.

Hay variaciones de esta idea de la reencarnación, sobre todo en cuanto al propósito final. Algunos creen que la meta es lograr la unificación con una fuerza de vida impersonal. Otros creen que el resultado es nuestra aniquilación – que eventualmente nos escapamos de esta vida y el ciclo de renacimiento. Estoy seguro que otros creen que es algo que se repite, y que seguimos en el ciclo de reencarnación ad infinitum (para siempre). La vida sigue para siempre.

Puedo entender la atracción de este modo de pensar. Imaginar que después de esta vida podemos vivir otra es mucho mejor que desaparecer por completo. También provee por lo menos un poco de motivación para vivir una vida buena, o por lo menos se puede utilizar esta creencia en esa manera. Si vivo una vida buena, entonces obtendré una reencarnación como algo o alguien mejor y estar más cerca a la libertad/la perfección/el escape que estoy persiguiendo. Y si somos honestos, ¿quién no ha querido ser un águila volando sobre el Gran Cañon, o un dolfín, o algún otro tipo de animal o persona?

Pero otra vez, esta idea tiene algunos problemas. Primero, no puedo encontrar ninguna evidencia por ella. Sí, hay algunos que dicen que eran una persona o animal en una vida anterior, pero cuán creíble es eso? Hay muchas otras explicaciones posibles por estas “memorias” – la imaginación, trastornos psicológicos, experiencias o fuerzas espirituales, etc. Pero la falta de evidencia empírica se puede aplicar a cualquier de estas ideas sobre nuestro destino final, entonces, este problema no es muy notable.

Segundo, al final de cuentas, yo, como individuo, desaparezco. En este momento, sentado aquí escribiendo este post, no tengo ninguna memoria (si aceptáramos que la reencarnación fuera cierta), de lo que yo era antes. Cualquier persona, o animal, o cosa que yo era antes ha desaparecido. Que significa que yo también, y todo lo que soy ahorita, voy a desaparecer. Terminaré de existir, y todo lo que amo y hice no significará nada en mi vida siguiente. Ahora, algunos van a decir que todas nuestras vidas van a tener valor en la “vida intermedia” (entre vidas), pero, aparte del hecho que ni siquiera sé si eso existe, eso no me da nada de consolación. ¿Puedes imaginar el complejo de identidad que vamos a sufrir después de ser muchas personas diferentes en muchos tiempos diferentes? Pero con más seriedad, la meta de la reencarnación es o unirnos con algún tipo de fuerza de vida impersonal (en cual caso yo ceso de existir) o escaparnos completamente del ciclo de vida (en cual caso yo ceso de existir), o, en algunas variaciones más modernos, seguir para siempre en el proceso de renacimiento (en cual caso yo ceso de existir, porque ninguna existencia me impacta en esta vida). En cualquier caso, la persona que soy ahorita no importa, o no importará después de la muerte.

Tercero, como el nihilismo, esta creencia tiene implicaciones negativas para nuestra vida presente. Si mi meta es obtener una reencarnación mejor, entonces mi vida se convierte en algo intrínsecamente egoísta. Sí, tal vez hago cosas buenas, pero solamente porque me traen algún beneficio en el futuro. Si no me benefician, no los hago. ¿Y quién decide qué califica como algo bueno? Vemos ahorita que estamos menospreciando las ideas y costumbres de generaciones anteriores, aunque ellos pensaban (por lo menos en muchos casos) que ellos estaban mejorando el mundo o viviendo una vida buena. Seguramente en los años que vienen la gente va a mirar a nuestra generación y burlarse de nosotros y algunas de nuestras ideas de “lo bueno” y “lo malo”.

Pero yo creo que los que de veras buscan una reencarnación mejor son la minoría de los casos. La realidad es que la mayoría, creyendo que se van a reencarnar, pueden vivir en la manera que les conviene porque saben lo que terminé de explicar – sea que sea su “nivel” de reencarnación, no van a recordar esta vida, entonces es alguna otra persona que va a pagar cualquier reencarnación negativa que ellos han ganado. ¡Yo puedo hacer lo que quiero! Y también hay otras conclusiones que vienen de esta idea de reencarnación. Mira a la sociedad que desarrolló en la India con su sistema de castas – una sociedad basada primeramente en esta idea del karma y la reencarnación. Como lo entiendo yo (no lo he estudiado por unos años), el sistema de reencarnación en la India dio ocasión a la creencia que los que sufrían o nacían dentro de las castas más bajas estaban nada más recibiendo los resultados de su vida previa. De acuerdo con esta creencia, ayudar a una persona era interferir con el castigo que habían ganado y con su habilidad de obtener una reencarnación mejor en su siguiente vida. Por eso, Madre Teresa parecía tan extraña cuando ella trató de ayudar a la gente. Creer en la reencarnación resulta en una vida enfocado en si mismo, y nos suelta de la responsabilidad por nuestras acciones. Desde otra perspectiva, he hablado con personas que me dicen que la gente que comete hechos malos (desde el abuso hasta el asesinato) están solamente actuando de acuerdo con la vida que habían logrado por sus actos anteriores (en otras vidas), y que no merecían la culpa por sus acciones. Ni estaban equivocadas en sus acciones. Esta creencia me asusta y me preocupa.

Entonces otra vez, me cuesta creer que la reencarnación es algo positivo para mí como individuo (yo ceso de existir) o por la sociedad (es egoísta, excepto por los que quieren obtener una reencarnación mejor, quien todavía tienen motivos egoístas). La posibilidad de ser algo o alguien diferente suena muy padre, pero sin ninguna evidencia para sostenerla, creo que es nada más que una ilusión.

Dios

Por fin, ¿qué de la idea de Dios? Otra vez regresamos al scenario dado. Estás atrapado. No has tenido comida ni agua por días. Lentamente pierdes la lucha y te mueres, y de repente te encuentras en la presencia del Ser más increíble y incomprehensible que jamás hayas visto. ¿Cómo respondes?

Creo que tu reacción varia mucho dependiendo de tu vida y cómo la has vivido. Habrá mucha gente que se sorprenderá de una manera negativa. Tal vez aun estarán enojados o beligerantes. Por el otro lado, habrá muchos que darán un suspiro profundo y caerán en los brazos (si podemos decir eso) de ese ser divino que han deseado conocer. Sé que el concepto de Dios (sobre todo y específicamente en el sentido cristiano, que es el más común tanto en mi situación actual en Latinoamérica como en Canadá) es ridículo o perturbador a muchos. Pero creo que esta es la opción que mejor explica nuestros anhelos y realidad como seres vivos, y también que es el mejor guía por nuestra vida cotidiana.

Para mi, la fundación sobre que baso mi creencia en Dios es científica. Actualmente, casi se acepta por todo el mundo que el universo tenía un momento de inicio. No puedo convencerme que el universo saltó a la existencia desde nada, y todos los argumentos que tratan de proclamar que eso es lo que pasó (incluso los del famoso Stephen Hawking) me parecen muy inadecuados. “Nada” no puede producir todo. Por el otro lado, los budistas (el mejor ejemplo de las religiones que creen en la reencarnación) ven el principio del universo como algo irrelevante, y postulan que el universo mismo es parte de la naturaleza cíclica de la vida – cuando termina un universo, empieza otro. En su opinión, la pregunta de orígenes no tiene valor. Sin embargo, esta idea es pura especulación. El hecho es que sabemos que el universo tenía un principio. Un principio implica que algo o alguien lo inició. Junto con eso son las realidades muy complejas de la vida en la tierra (que muestran diseño, que implica un diseñador) y también la existencia de los humanos como seres racionales y contemplativos. Creo que la noción de Dios no solamente es creíble, sino también una posibilidad muy real que tiene una relevancia dramática por nuestra vida y cómo la vivimos.

Entonces, si existe la realidad muy posible de ponernos cara a cara con Dios después de la muerte, creo que tiene mucho sentido intentar a entender quién es ese Dios que vamos a conocer. Ya he dicho que voy a enfocarme en el Dios del cristianismo, pero no creo que sea necesario profundizarnos mucho en la teología cristiana para llegar a algunas conclusiones sobre este Dios. Tratar de explicar a Dios por completo sería un quehacer gigante y más allá del objetivo de este post. Aquí, solo quiero enfocar en tres aspectos de Dios que yo creo son muy obvios aun fuera de la teología cristiana. Estos tres son su grandeza, su “pequeñez”, y su personalidad. Aunque es el último en la lista, quiero enfocar primero en la idea de Dios como una persona, o su personalidad, porque creo que esta idea trae implicaciones a las otras ideas.

El mero concepto de Dios trae consigo la idea implícita de personalidad. Hay muchos debates sobre el carácter de Dios – si Él es lejos de nosotros o cerca, bondadoso o cruel, etc. Pero es muy difícil divorciar el concepto de Dios de la idea de personalidad. Y creo que esto ha sido muy obvio a través de la historia. Mientras que varias culturas han desarrollado conceptos de una fuerza de vida impersonal (como el budismo), ellos no piensan en esa fuerza como “Dios”. Es una fuerza impersonal. Dios (o, en muchas culturas, los dioses) siempre contiene el concepto de una personalidad. ¿Por qué es así?

Anteriormente, mencioné los conceptos de creación y el diseño del universo. Estos dos hechos se asocian con la mente, la planificación, y la creatividad. Son hechos de personas o personalidades, no de fuerzas impersonales. De manera similar, la presencia de una raza de gente capaz de la racionalidad y razonamiento implica fuertemente la presencia de un Dios racional. Aunque es muy común hoy en día mostrar todas las similitudes entre los primates y los humanos, hay que reconocer que las diferencias entre nosotros y ellos son mucho más fuerte que las similitudes. Aunque uno tal vez puede sostener la idea que biológicamente hemos descendido de los primates (una discusión por otra ocasión), hay una diferencia muy grande entre ellos y nosotros en cuanto al razonamiento, el conocimiento de sí mismo, y la moralidad. Mientras que la mayoría de la comunidad científica de hoy trata de decir que estas características surgían lentamente a través de procesos naturales (sin Dios), la mayoría del mundo ha reconocido estas habilidades como dones transcendentes de Dios o los dioses. Los humanos se ve como similar a los animales, pero a la vez completamente diferente y superior. Somos diferentes, y no creo que sea por desarrollo evolutivo. Es verdad que nuestras habilidades y conocimiento del mundo ha desarrollado a través de la historia, pero me cuesta creer que la naturaleza humana ha cambiado mucho. Como lo entiendo yo, los documentos escritos más antiguos que poseemos muestran que la humanidad antigua es casi igual a la de hoy en día. Y las extrapolaciones que hacemos de la historia más antigua (antes de archivos escritos) a menudo sufren de una presuposición que la falta de tecnología indica una falta de inteligencia, una presuposición que se puede mostrar falso a muchos niveles. Sea como sea este asunto, creo que es mucho más lógico creer que nuestra inteligencia, moralidad y la conciencia de sí mismo surgen de otra fuente, una que comparte todas estas características pero en una forma más amplia y completa. Para ponerlo en la lengua de la Biblia, que somos creados “en su imagen”, y que nuestra naturaleza viene desde arriba, y no desde abajo.

Ahora, algunos van a decir que estamos cayendo en la trampa de crear a Dios en nuestra imagen – que durante la evolución de los hombres, hemos creado dioses que nos parecen a nosotros, y que no existe ninguna realidad detrás de ellos. Ciertamente, por mirar a la historia humana, esta es una conclusión posible. Muchos de los dioses antiguos (de los Romanos, Griegos, y otros) parecen a humanos glorificados, y a menudos son tan depravados como los humanos (o aun más). Y aunque el Dios del cristianismo ha perfeccionado estas características en su concepto de Dios, no se puede negar que el Dios que se revela en la Biblia es muy similar a una persona – es una persona en el sentido perfecto (sobre todo cuando aparece en la forma de Jesús). Él es justo, cariñoso, lleno de ira (contra los malos), poderoso, bondadoso, etc. Sería muy difícil juzgar si hemos hecho Dios a nuestra imagen, o si él nos ha hecho en su imagen. Excepto… excepto por lo que mencioné al principio – que la tierra tiene un principio. No podemos haber creado Dios si él es el que creó todo. Dado esto, me parece mucho más probable que nosotros, como criaturas superiores a los de más del reino animal, fuéramos creados en su imagen y que a través de la historia, aunque muy imperfectamente, hemos sentido eso y tratado de explicar quien es este Ser por crear a unos dioses que son más allá de nosotros. Eventualmente, a través de la revelación de Dios (en el judaísmo y luego el cristianismo), hemos llegado al punto de reconocer que hay un sólo Dios que es sobre todo.

Creo que tengo que explicar una cosa más, y eso es ¿por qué, si Dios existe, es él tan escondido de nosotros? En mi mente, la respuesta es muy sencilla y se centra en el hecho que Dios es una personalidad. Hay solamente tres posibilidades por cómo se relaciona Dios con nosotros. La primera es que Dios se esconde completamente de nosotros. Pero la única manera en que pudiera hacer eso es cegarnos a la posibilidad que él existe, y para hacer eso, tendría que quitar mucho (o todo) de nuestra habilidad de pensar racionalmente – una parte gigante de lo que nos hace “en su imagen”. Si no nos quitara esta habilidad, siempre habría personas buscando respuestas sobre nuestra existencia – por qué los humanos son diferentes de los animales, por qué odiamos tanto la injusticia, por qué el amor es tan importante, etc. El hecho de que hacemos estas preguntas muestra que estamos consientes de algo más allá de nosotros (o por lo menos esa posibilidad), y implica que se puede encontrar a Dios. Pero si nos quitara la habilidad de razonar, estaríamos nada más que animales, sin la habilidad de relacionar con él excepto como una mascota obediente. Por el otro lado, Dios pudiera haberse revelado por completo. Pero esto también destruye nuestra libertad y elecciones. O sentiríamos mucho miedo de tomar una decisión incorrecta (porque estaríamos consientes de las consecuencias sin la habilidad de escondernos) o tendríamos que hacer lo que Dios quiere. De cualquier manera, el concepto de amor o una relación es completamente destruida. Si Dios es una “persona” o personalidad, entonces implica que él desea tener una relación con nosotros, y no se puede tener una relación cuando una de las personas la controla completamente. Y por eso quedamos con nuestra realidad actual – la habilidad de concluir que Dios existe, la posibilidad de tener una relación con él, pero también la habilidad de rechazar y ignorar eso. Aunque tal vez no amamos esa respuesta, parece ser la única manera de permitir tanto la libertad autentica como el amor a florecer.

Si, entonces, aceptamos que Dios existe y que él es una “persona” (no una fuerza), entonces podemos enfocar en el segundo aspecto de Dios que yo creo es muy obvio – su grandeza. El concepto de Dios, como está entendido por el cristiano y varias otras culturas y religiones, incluye el concepto de Dios como el creador del universo. Pero es muy fácil afirmar ese concepto sin pensar mucho en lo que significa. Significa que Dios es grande. No solamente “Él puede mover una montaña” grande, sino “Él puede formar el universo completo y hacer todas las leyes para gobernarlo además de sostenerlo en existencia en cada momento” grande. No solamente “Él puede estar en todos lugares al mismo tiempo” grande, sino “Él puede estar en cada lugar y momento en la historia a través del curso de miles, y tal vez billones de años” grande. Aun en nuestros momentos más contemplativos, no podemos entender la grandeza de Dios. Al aceptar eso – que es casi la única conclusión posible si aceptamos el concepto de Dios – trae a la vanguardia dos realidades que a menudo tratamos de ignorar.

La primera es el concepto de alabanza. No somos comparables a Dios. En este sentido, nuestra cultura occidente es muy lejos de casi cualquier otra cultura que haya existido. En nuestra prisa loca de felicitarnos por nuestros mejoramientos tecnológicos, no hemos reconocido que en el mejor de los casos estamos haciendo copias pobres de lo que Dios hizo bueno hace mucho. La ADN humana hace que una supercomputadora parezca como una pizarra y tiza. La capacidad de vuelo de una mariposa o un pájaro da vergüenza a nuestros mejores aviones. Movimientos sencillos, como doblar el codo o ir por una caminata hace que la robótica avanzada parezca muy torpe. Y aunque es verdad que algunas de nuestras innovaciones perecen como aumentos a la naturaleza, una examination minucioso muestra que esta no es realidad. Por ejemplo, es verdad que un pájaro nunca ha llegado a la velocidad de Mach 2, pero también es verdad que un avión nunca ha reproducido naturalmente. Por gratis. Y también sobrevivido en una dieta (también gratis) de gusanos y bichos. Tampoco parece un avión muy rápido cuando se lo compara con otras cosas “naturales” como los cometas (que logran una velocidad de entre 10-70 km/s, en comparación con Mach 2, que es aproximadamente 0.7 km/s). Y eso sin mencionar que aun nuestros logros más impresionantes empezaron con los materiales que hemos recibido, y no con la creación del material mismo. Atrevo a decir que si Dios existe, alabarlo – o por lo menos alguna muestra de reverencia o sobrecogimiento por su poder – es la única reacción adecuada.

La segunda realidad es que él es el que gobierna. Hemos construido una sociedad entera sobre el concepto de la independencia y nuestra habilidad de hacerlo por nuestra cuenta, sin reconocer cuan poco de veras podemos controlar. Ninguno de nosotros escogió la hora, la familia o la locación de nuestro nacimiento. Ninguno de nosotros conoce la hora de nuestra muerte. La mayoría de nosotros luchamos regularmente contra nuestra cólera, cuánto consumimos, nuestros deseos sexuales y nuestras emociones. Podemos escoger nuestra carrera, pero no si la compañía nos despide. Podemos “controlar” nuestra salud, pero fallar miserablemente en evitar aun una gripa común. Podemos tomar la decisión de tener una familia, pero tenemos poco control sobre nuestro sistema reproductivo, y control limitado sobre nuestros hijos después de su nacimiento. Buscamos el control, pero el ruedo donde debemos mostrar más evidencia de este control – el autocontrol – nos elude mucho más frecuentemente de lo que queremos confesar. Sin embargo, cada persona trata de establecerse como un reino pequeño, con confianza en nuestra habilidad de controlar la vida y nuestro alrededor, sin darnos cuenta que nuestra vida es un regalo de una fuente superior. No quiero decir que Dios nos controla, como un Puppet Master controla sus títeres, sino que todo lo que somos no viene de nosotros. Todo lo que tenemos, hemos recibido. Somos mayordomos, no dueños, responsables al que nos hizo. Si creemos en Dios, es inevitable que él está en control, y no nosotros.

Hasta ahora, la representación que tenemos de Dios es la de un ser poderoso, y casi aun tiránico. Entonces giramos de su grandeza a su pequeñez. Por este término, no quiero contradecirme a mí mismo y decir que Dios no es grande. Lo que quiero decir es que, justo como mirar a la infinitud del cielo o del universo revela la grandeza de Dios, también mirar a una hoja de hierba, una mariquita o nuestra ADN revela que Dios es un Dios a quien le importan los detalles, las cosas pequeñas. Mientras que reflexionar sobre las cosas grandes nos muestra su poder y grandeza y las características asociadas con este lado de él, mirar a las cosas pequeñas revela su cariño, su compasión, y su amor. Cuando miramos a la naturaleza a nuestro alrededor, su grandeza nos humilla. Cuando tomamos un minuto para examinar los detalles minuciosos de este mundo, nos abruma el amor que nos ha preparado un lugar tan intrincado y hermoso.

Tristemente, no inferimos este aspecto de Dios tanto como su grandeza. Una razón, por lo menos hoy en día, es que tenemos una noción equivocada de cómo debe ser el amor de Dios. En particular, imaginamos que él debe solucionar todos nuestros problemas o sacar todo el maldad del mundo. Vemos cosas terribles por todos lados, y le echamos la culpa a él y lo usa como un pretexto para negar su existencia en vez de aceptar responsabilidad por la situación y vivir en la libertad y con la responsabilidad que él nos ha dado. Luchamos entre nosotros, y luego le echamos la culpa a Dios por no detenernos. Ignoramos su provisión de vida, su sustento diario, la habilidad de disfrutar este mundo y la guía que nos ofrece, y luego decimos que a él no le importamos porque nuestra vida no es perfecta. Su “pequeñez” muestra que a él le importa este mundo, aun los detalles más pequeños, aun si no interfiere con nosotros en la manera en que deseamos.

Cuando juntamos estas tres ideas, descubrimos un Dios todopoderoso quien creó y sostiene el universo, pero quien se involucra con, y a quien le importa, este mundo – y también nosotros. En su pequeñez, descubrimos un Dios que nos ama y quien conoce cada detalle de nuestra vida y quiere una relación con nosotros. Por su grandeza, recordamos que su amor no niega su rol como rey. Tanto como existen leyes que gobiernan el mundo natural, así tiene Dios expectativas (morales) que deben gobernar nuestras vidas. Por lo tanto, él nos llama a amarnos el uno al otro, evitar algunas cosas y hacer otras, no para agradecerle a él, un Dios enojado, sino para que nuestro mundo y nuestras vidas sean satisfactorios y significativos. Creo que este Dios que podemos inferir del mundo a nuestro alrededor es revelado mejor y más completamente en la Biblia y la persona de Jesús, y que esta creencia (en Dios, en vez de reencarnación o nihilismo) encuentra el balance de darnos esperanza por el futuro, mientras que nos da guía y corrección por el presente. Y más importante por esta discusión sobre la muerte y la vida, Dios se revela como el creador y sostenedor de la vida, y él que nos ofrece esta vida a nosotros.

Y entonces, con las opciones del nihilismo, la reencarnación y Dios delante de nosotros, escojo creer en Dios. Para mi, Dios provee una respuesta mejor por nuestra existencia, nuestro deseo a vivir y implicaciones más fuertes por cómo vivir que las otras dos opciones. Si algún día estoy atrapado en un edificio y estoy cara a cara con la muerte, con todo lo que tengo y soy, desearé vivir y lucharé para conservar mi vida. Todavía existe la incertidumbre sobre lo que sigue esta vida – una incertidumbre que nunca podemos quitar a menos que Dios se nos revela personalmente algún día. Pero la evidencia circunstancial a mi alrededor me hace creer que existe más que esta vida y que Dios sí existe.

Todo esto me trae de vuelta a la realidad revelada por el temblor – el valor y la cortedad de la vida. Es un problema que todos tenemos que enfrentar, pero es un problema con una solución. Y por ahí surge mi fe cristiano muy claramente. Anhelamos la vida y la eternidad, y las encontramos en Cristo. Tememos la muerte, pero Cristo ha conquistado la muerte. No fueron sus milagros ni sus enseñanzas que cambiaron el mundo, aunque los dos eran muy impresionantes. Fue su resurrección. No me malinterpretes – no quiero morir por nada. Pensar en otro terremoto todavía hace que mi corazón se acelere. Pero al final del día, creo que mi vida – ahora y por la eternidad – es sostenido firmemente en las manos de Dios, y que pase lo que pase, estaré bien.

Estoy perdiendo a mi hijo

Estoy perdiendo a mi hijo

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Estoy perdiendo a mi hijo.

Eso era mi pensamiento al despertarme en la madrugada. No, no es que él está muriéndose (¡gracias a Dios!). Ni se lo lleva ninguna persona. Ni siquiera está en rebelión contra nosotros – pues, solamente tiene 12 años. No, me temo que el problema es mucho peor que eso.

Él está creciendo.

Ahora, antes de que te me enojes por haber implicado que era algo grave para que leyeras este post, cuando uno se despierta a las 4 de la mañana, este pensamiento puede ser (y de hecho, fue) muy aplastante. Después de años de anticipar ser un papá, después de 4 hijos y 12 años de construir nuestra familia, de compartir tiempo junto, de observarlos creciendo, aprendiendo, luchando y madurando, es muy difícil aceptar que solamente me faltan 5 años cortos antes de que el primero se vaya, y que nuestra familia, en que hemos invertido tanto amor y esfuerzo, va a disminuir y cambiar. Como decimos en inglés, eso es muy difícil de tragar. Y no es solamente el mayor. Después de que él se vaya, cada 2 años otro va a graduarse e irse. Yo sé que tal vez van a todavía vivir con nosotros a veces, pero solamente por tiempitos. Y sé que todavía los vamos a ver, pero de todos modos… se estarán yendo. Y pronto, se habrán ido.

Y ahorita, ese pensamiento me mata.

Yo sé que no estoy descubriendo nada nuevo. A través de la historia casi todos los padres han tenido que pasar por este rito. Tal vez las situaciones o los sentimientos son diferentes ahora, o más fuertes que eran en el pasado, pero lo dudo. Tal vez nada más soy un hombre muy sentimental que está pensando demasiado. Eso probablamente tiene mucha razón. Pero de todos modos, la realidad es que perder a sus hijos (o a cualquier persona), sea por la muerte, la rebelión, o solamente porque se van, es horrible. Lloramos la pérdida.

Reconozco que me está pegando una ola de lo que llamamos “dolor de anticipación”. La idea de perderlo, o cualquier de mis hijos, es muy doloroso para mi, y tal vez se amplifica porque esperamos estar en México cuando él se gradúa, entonces es muy posible que él vaya a ir a Canadá para la escuela o para trabajar. Entonces, cuando se vaya, puede que se vaya muy lejos. Y me causa dolor pensar en cómo eso va a cambiar la dinámica de nuestra familia, sobre todo porque ahorita, los mejores amigos de nuestros hijos son ellos mismos!

Entonces, ¿qué hay que hacer con esta tristeza y dolor? Podría esforzarme y aguantarlo, porque todavía tengo 5 años más con todos en casa, pero eso no cambia la realidad que eso va a pasar y que los 5 años van a pasar muy rápido. Podría vivir con gratitud que todavía lo tengo en casa, y que aún después de que se vaya anticipamos poder verlo más o menos regularmente. Y sí, estoy agradecido por eso. Podría aceptar que esto es simplemente una parte de la vida, y que tengo que manejarlo. Definitivamente eso es cierto. Pero para mí, de esta situación surge otra pregunta aún más grande.

¿Qué pasa cuando perdemos a él – o yo, u otro de mis hijos, o mi esposa – permanentemente. ¿Qué pasa cuando uno de nosotros muere?

Por ahí encontramos la dificultad. Toda esta pérdida, toda esta tristeza, solamente anticipa el día en que esta pérdida se hace permanente, y estas relaciones a que hemos dedicado tanto tiempo y esfuerzo terminan. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede algo tan precioso, tan valioso, terminar tan bruscamente? ¿Me equivoco por sentir estafado, por sentir que ese resultado no está de acuerdo con lo que sentimos? ¿Por qué, a pesar de las declaraciones de nuestra cultura que creemos completamente en la evolución y que la humanidad tiene que crear su propio significado y que no hay un significado trascendente, le decimos a una niña que nos pregunta sobre Dios que, “De alguna manera u otra todos terminamos en el mismo lugar. Eso es lo que quieres saber, ¿verdad?” (Una cita de la película Un don excepcional”, con Chris Evans y Mckenna Grace – ¡vale la pena verla!) Aunque es una interacción ficticia, resalta nuestro deseo de seguir viviendo, de seguir más allá de la muerte, de no perder lo que amamos y quienes somos.

Entonces, cuando me despierto en la madrugada, angustiado por la pérdida-que-viene, me acerco a Dios, o más específicamente, a Jesús, creyendo que él existe y que la vida trasciende este mundo y que todo lo que experimentamos y las relaciones que son tan importantes no tienen que terminar.

Es cierto que tengo muchas preguntas sobre lo que pasa después de la muerte. No tenemos testigos oculares (con la excepción de Jesús, quien de veras no nos dio muchos detalles sobre lo que viene). Pero las posibilidades son muy limitadas – principalmente hay tres: o dejamos de existir, o seguimos existiendo como las personas que somos (tal vez con algunos cambios), o de alguna manera reencarnamos y/o nos fusionamos en algún tipo de unidad. Claro, hay variaciones, pero esas son las posibilidades principales. Espero poder examinar este concepto la próxima semana.

También es cierto que tengo muchas preguntas sobre Jesús y Dios, pero me estoy dando cuenta que muchas de ellas no surgen de la evidencia o la carencia de evidencia, pero más bien de mis propias presuposiciones que lo hace difícil de creer en algo sobrenatural. A lo mejor puedo abordar ese tema en unas semanas.

Pero mientras tanto, tengo un hijo (o 4) que tengo que acostar. 5 años van a pasar muy rápido, y tengo ganas de disfrutarlos.

La creación – ¿7 días? ¿o algo completamente diferente?

La creación – ¿7 días? ¿o algo completamente diferente?

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Al iniciar este blog, dije que quería escribir sobre las cosas que me han ayudado a seguir con mi fe, a pesar de los desafíos a fe que experimentamos hoy en día. Uno de esos temas era las preguntas sin respuestas en el campo científico, un post que hice hace unos meses. Este post no añade nada a la discusión científica en aquel post, pero de alguna manera trata del mismo tema, esta vez mirando a lo que dice las escrituras sobre la creación, y por qué creo que la cuenta bíblica de la creación es todavía relevante (y seguirá siendo relevante), no importa lo que descubran en el campo científico en el futuro.

Cuando yo era niño, el primer capítulo de Génesis me parecía increíble. Que Dios creó el mundo en siete días solamente con hablar fue una historia fascinante y muy creíble. Veo la misma fascinación en mis hijos y en sus clases de escuela dominical. La historia fue una sencilla, clara explicación de cómo el mundo (incluso nosotros) llegó a existir – aún explicaba por qué tenemos una semana de siete días. Bueno, el proceso de crecer tiene una tendencia de cambiar nuestro entendimiento de la vida, haciéndolo mucho más complicado, pero también mucho más interesante. Este es lo que me ha pasado con la historia de la creación en el primer capítulo de Génesis. Aunque pasé muchos años estudiando el creacionismo desde la perspectiva de una tierra joven (y todavía me interesan algunas de sus ideas), eventualmente empecé a sentir que algo faltaba en sus discusiones y teorías. En particular, sobre todo por aprender más sobre cómo interpretar la Biblia, empecé a preguntarme si lo estuviéramos leyendo en la manera correcta. Han pasado muchos siglos desde que ese capítulo fue escrito, y empecé a interrogarme si la audiencia original lo hubiera entendido en la misma manera que nosotros, y cuál era el punto principal del autor. Al buscar respuestas a esas preguntas, he llegado a entender e interpretar el primer capítulo de Génesis en una manera muy diferente de la interpretación de mi juventud. A decir verdad, es una interpretación que tiene muy poco que decir sobre la edad de la tierra o el método de su creación. Más bien, creo que Génesis 1 se les presentaba a los israelitas como una cosmovisión alternativa, una que todavía tiene relevancia para nosotros hoy en día, y una que deja a un lado los argumentos sobre la edad de la creación para enfocarse más en unos conceptos que son mucho más importantes a nuestra vida.

Aunque he tenido muchas influencias en este viaje, tengo que notar la influencia de John C. Lennox1 y John H. Walton. En particular, muchos de las ideas destacadas abajo vienen del comentario de Walton sobre el libro de Génesis.2 Si quieres una explicación mucho más detallado de algunos de estos conceptos, te animo a leerlo.

Audiencia y autor

Para empezar, hacemos las preguntas sencillas de ¿quién escribió esta historia?, y ¿a quién se dirigió? La tradición (y los libros mismos) dice que Moisés escribió la mayoría de la Pentateuco (los primeros 5 libros del Antiguo Testamento) y que él lo terminó antes de entrar en la Tierra Prometida (que pasó al más tardar por el año 1200 AC). Otros dicen, basado en detalles dentro del texto y el lenguaje, que no fue escrito hasta muchos años luego, tal vez hasta el periodo de las persas, cuando regresaron los israelitas de su exilio. Personalmente, me parece difícil creer que fue escrito tan tarde. Puesto que no tenemos ninguna evidencia muy clara (o sea, que muestra definitivamente la fecha), me inclino a creer que es una historia que vino principalmente de Moises, aunque se puede debatir los detalles de cuándo y cómo fue escrito.3 Pero sean como sean los detalles, hay algunas notas que tenemos que tomar en cuenta cuando leemos Génesis:

  1. Fue escrito en el Antiguo Medio Oriente (AMO) en un contexto y cultura más amplio que tenía su propia manera de explicar la creación del mundo, como demuestra obras como Enûma Elish, un mito de creación de los babilonios. Aunque nadie ha mostrado que Génesis deriva de obras ancianas de Babilonia, Egipto o otros lugares, es razonable suponer que los israelitas sabían cómo explicaban el mundo esas otras culturas, en la misma manera que nosotros estamos conscientes de la cultura (o las culturas) a nuestro alrededor. Ellos eran parte de una cultura más grande, y es evidente que haya una variedad de conceptos comunes del AMO que  están presentes en el libro de Génesis, aunque con un giro significante que los diferencia de los de sus contemporáneos.
  2. Fue escrito con el contexto de los israelitas en mente – su salida reciente de Egipto, su esclavitud allá, y todos los dioses y creencias que habían conocido en ese contexto, además del contexto más amplio que acabo de mencionar.
  3. Obviamente, no había nadie presente durante la creación, excepto por los últimos versículos cuando fueron creados Adán y Eva.4 Eso significa que esta historia se conoce solamente por la revelación de Dios. No hay manera de saber si se la reveló a Adán y Eva, y ellos la pasaron a sus descendentes, o si se la reveló a Moisés, pero sabemos que es una revelación, no un testimonio de testigos oculares. Eso significa que Dios tenía la opción de revelar esta historia en una manera precisa (lo que terminamos científicamente o históricamente), o en una manera literaria (en forma de una historia o poema que captura los conceptos principales en una forma que entendía la gente dentro de su contexto y cultura). Aunque los dos son posibles, me inclino hacia la segunda por varias razones que explicaré durante la exposición.

Género

Como mencioné en el punto anterior, tenemos que decidir qué tipo de literatura Génesis 1 es para poder entenderlo bien. Como muchos, mi presuposición como niño era leerlo como una cuenta histórica – un hecho real y preciso. Sin embargo, no lleva mucho para darse cuenta que es más que una simple cuenta histórica. Los días 1-3 se reflexionan en días 4-6. O Dios creó en una manera muy poética (que sí, es posible), o la historia fue contada y arreglada a propósito en una manera muy fluida y poética. Además, vemos la repetición de diferentes frases (“era bueno”, “vino la noche y llegó la mañana”, etc.), y de repente se nos enfrenta una cuenta muy poética. Después de un intercambio breve con una científico creacionista, quien juró que este pasaje fue completamente histórico, llamé al profesor lingüístico de mi seminario para preguntarle. Con mucha firmeza y nada de hesitación, él declaró que Génesis 1 era un tipo de literatura que se llama “narrativa poética”, al igual (aunque más corto) que otros mitos5 de creación como el Enûma Elish que mencioné anteriormente. Eso tiene mucho sentido para mi y cabe muy bien con los elementos poéticos presentes.6 Eso significa que no es “pura historia”, igual que una descripción de la segunda guerra mundial, por ejemplo. Yo sé que no todos van a estar de acuerdo conmigo, pero hasta ahora no he encontrado un argumento que me convence que esta historia tiene que ser histórica, y no puede ser poética.

Propósito

Desafortunadamente, es imposible entrar en la mente de un autor para determinar exactamente cuál era su propósito. Lo mejor que podemos hacer es tratar de entender el flujo general de lo que estaba tratando de comunicar, junto con los propósitos literarios y culturales del tiempo en que estaba escribiendo. Aunque tal vez no vamos a agarrar perfectamente su propósito, estaremos mucho más cerca si empezamos ahí en vez de empezar de nuestra propia cultura, que es por lo menos 2500 años de distancia del contexto original.

Con esto en mente, estoy convencido por el argumento de Walton que el enfoque principal de Génesis 1 no es la estructura (las partes y material), sino la función (el propósito y papel) del cosmos. En particular, él muestra que el término que usaba el autor para decir “crear” tiene más el sentido de “organizar y arreglar” que “fabricar”. Al decir eso, ni Walton ni yo está tratando de decir que Dios no creó, en algún momento y manera, el universo ex nihilo (de nada), sino que eso no es el enfoque de Génesis 1. Parece, tanto en la cultura más amplia como en el contexto israelita, que la pregunta que todos hacían no era “¿Cómo creó Dios todo eso?” (que es lo que nosotros preguntamos), sino “¿Qué es su propósito, y cómo funciona?” Ellos querían entender cómo se organizaba el cosmos, no cómo llegó a existir. Como vamos a ver, esto impacta bastante a nuestro entendimiento del pasaje.

Génesis 1

Podría tomar mucho tiempo exponiendo todas las complejidades del pasaje, pero en vez de hacer eso, te apunto otra vez al comentario de Walton por una explicación más profunda. Aquí, solo quiero resaltar algunos de los factores importantes que me llamaron la atención.

  1. ¿Te has dado cuenta de la descripción del mundo que se ve en versículo 2? ¿Que en el principio había “una caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas”? La descripción aquí no se trata de falta de existencia, sino falta de orden. Eso cabe muy bien con el concepto anciano de la oscuridad y las tinieblas como evidencia de caos y falta de propósito. Eso explica el pasaje mucho mejor que nuestro concepto de falta de existencia y Dios llamándolo a existir desde nada (ese concepto se encuentra más en versículos como Hebreos 11:3).
  2. Hay una falta completa de la personificación de los cosas, que se encuentra en marcado contraste con las otras cosmovisiones ancianas. En otras palabras, el agua, la oscuridad y el caos no son dioses ni diosas (como Tiamat, la diosa de agua que se cortó en dos para crear el cielo y el mar en Enûma Elish). Eso así en toda la cuenta. Las luces mayores y menores (el sol y la luna) son nada más luces, no dioses. Ni siquiera les pone nombre! La cuenta entera cambia el enfoque desde un grupo de dioses que le dieron función a la tierra (y por eso necesitaban sacrificios para controlar sus zonas respectivas) a un Dios único que creó y controló todo.
  3. Relacionado a eso, el concepto de caos es completamente diferente de lo que se ve en otras cuentas ancianas. En vez de ser malvado, nada más es. Como dice Walton, “No hay nada siniestro o amenazador de este caos en Génesis; es simplemente la indicación de que Dios todavía no ha hecho su trabajo”.7 Vemos en estos dos puntos que el autor está tomando conceptos comunes y cambiándolos para explicar el cosmos en una manera diferente.
  4. El primer día de la creación es lo que más me llama la atención, y establece el tono por lo demás del capítulo. Ha habido muchas explicaciones científicas (o por lo menos intentos a explicaciones) tratando de explicar cómo Dios creó la luz el primer día, pero esperó hasta el cuarto día para crear las fuentes de la luz. Sin embargo, Walton sostiene que el enfoque de la cuenta no es la creación de olas y partículas (la estructura), sino el funcionamiento del mundo (el propósito). Cuando Dios separa la luz de la noche, el enfoque es la creación de un patrón de tiempo – día, noche, día, noche, etc. Este es el concepto fundamental por la medida de tiempo: el transcurso de días. Interesantemente, cuando leemos las definiciones en versículo 5 (“A la luz la llamó «día», y a las tinieblas, «noche»”) y las trasladamos a versículos 3 y 4, el pasaje suena muy diferente: “Y dijo Dios «Que exista el día!» Y el día llegó a existir. Dios consideró que el día era bueno y lo separó de la noche.” No sé si eso es legítimo lingüísticamente en la lengua original, pero creo que nos ayuda a obtener una buena comprensión del enfoque de Dios en este pasaje. Él establece el paso de tiempo como el base fundamental de nuestra vida aquí en la tierra.
    Otra nota que cabe bien aquí es cómo Dios dijo que todo era bueno. Otra vez, esto contradice la cosmovisión contemporánea, que aparentemente veía a la oscuridad como una de las fuentes de caos y algo a temer. A diferencia de esa opinión, Dios dice que el tiempo es bueno – tanto la noche como el día. Vemos algo similar en otros días, en particular día 2 (el mar se veía como algo caótico y siniestro) y días 5 y 6, donde ambos los animales salvajes y los monstruos marinos se nombren como algo bueno y no malvado.
  5. En el segundo día, Dios separa el agua en dos grupos – el agua abajo y el agua arriba. Yo recuerdo estudiando literatura de los creacionistas de tierra joven cuando estaba en la preparatoria. Basado en este versículo, ellos postulaban que en el principio, la tierra se rodeaba por una canopia de agua que causaba un efecto invernadero que resultaba en animales más grandes (dinosaurios), vidas más largas (como vemos en la Biblia y otras culturas antiguas), y, obviamente, más calor. No he visto ese argumento por un buen tiempo. De todos modos, en el mundo antiguo, no compartían nuestro entendimiento del cielo, el espacio, las estrellas, etc. Ellos creían que el cielo era un domo firme, y que todo el agua en sus varias formas (la lluvia, la nieve, el granizo) entró en el domo desde fuera y que las estrellas estaban dentro o encima del domo (pero ciertamente no muy lejos en el espacio, como lo entendemos nosotros). Su entendimiento era completamente lógico dado lo que observaban. El propósito del firmamento en los tiempos antiguos era regular el sistema meteorológico. Eso es lo que vemos cuando leemos día 2 con esto en mente. Dios creó el firmamento (un domo o bóveda) que se llamaba el cielo. Dejó un poco de agua por abajo y puso un poco arriba (la lluvia, la nieve, el granizo). Básicamente, Él estableció el sistema meteorológico.
  6. El día 3, vemos a Dios juntando el agua en un lugar para crear la tierra seca (que está de acuerdo con el entendimiento de esa época de una masa de la tierra rodeado por el mar). Luego causa que las plantas crezcan y reproduzcan según su especie. Otra vez, en lugar de enfocarse en las cosas específicas que Dios había creado (las plantas, el mar, la tierra seca), es útil pensar en el concepto de organización – creando un sistema agricultural que funciona. Por el final de día 3, en vez de un caos desorganizado, encontramos un mundo que está funcionando como debe: se ha establecido el tiempo, el sistema meteorológico, y el sistema agricultural. Todo es bueno y está listo por sus habitantes, a quien Walton refiere utilizando el término “funcionarios”, o las cosas y seres que gobiernan y llenan estos diferentes espacios.
  7. El día 4, el autor regresa a la esfera preparada el primer día, y vemos la llegada y propósito de las luces: para separar el día de la noche, para servir como señales de las estaciones (mejor, los tiempos sagrados), de los días, y de las noches, y para brillar en el firmamento para iluminar la tierra. Es una explicación de su función, no su fabricación.
  8. El día 5 también refleja día 2, esta vez llenando el firmamento y las aguas con sus funcionarios respectivos. Esas criaturas no son enemigos (un punto que no vemos bien un nuestras traducciones – la palabra que se usa refiere a las animales grandes del mar – no ballenas, sino monstruos de caos), sino que tienen una función y fueron puestos ahí por Dios mismo.
  9. Por fin, el día 6 refleja día 3, presentando a los animales (los domesticados, las manadas silvestres y los depredadores) como los funcionarios (habitantes) de esta esfera.
  10. Lo más notable del día 6, claro, son los humanos, que fueron creados en la imagen de Dios y dados el rol de gobernar el mundo que Dios creó. El enfoque es la imagen de la humanidad: que ellos de alguna manera tienen la esencia de Dios y su carácter, y también tienen el rol de actuar como los representativos de Dios para gobernar y dominar la tierra. Como los otros conceptos, este papel y concepto de la humanidad difiere notablemente de las cosmovisiones contemporáneas, que decían que los humanos nacieron de algún tipo de conflicto o relación sexual entre los dioses, que los humanos a menudo eran una frustración a los dioses (hacían demasiado ruido) y que servían el rol de proveer comida para los dioses a través de sus miles de sacrificios. Para citar otra vez a Walton, “Mientras que la literature de Mesopotamia se preocupa por la jurisdicción de los varios dioses en los cosmos con los humanos en la parte inferior de la pila, la cuenta de Génesis se interesa en la jurisdicción de la humanidad gobernando lo de más de la creación como un resultado de la imagen de Dios en la cual se crearon los humanos.”8

Entonces, ¿dónde nos quedamos? (No voy a tratar con el día 7, puesto que la mayoría del desacuerdo de la interpretación de este pasaje se enfoca en el asunto de la creación, no del descanso al final.) Creo que hay algunas cosas que Génesis 1 no es, y algunas cosas que nos enseña que a veces se nos olvidan.

Primero, no es un texto de la historia como a menudo lo interpretamos. Segundo, no se preocupa principalmente con la creación de la estructura (cosas), sino con la función – cómo funciona el universo. Como tal, casi no tiene nada que decir sobre asuntos científicos o el método de creación o la cronología de la creación. No se enfoca en relatar la edad de la tierra y los pasos físicos de la creación. En este sentido, estamos libres a seguir dondequiera que la ciencia nos guíe, sin preocupación por los resultados. Eso es todavía un debate que no tiene resolución, pero podemos debatir sin preocupación.

Lo que esta cuenta nos enseña es una variedad de verdades que tienen relevancia por nuestra vida. Primero, el mundo fue creado (y hecho funcionar) por Dios. Cuando Génesis fue escrito, contradijo la cosmovisión que decía que muchos dioses hicieron el mundo y fueron responsables por su mantenimiento. Actualmente, esta creencia contradice el punto de vista naturalista que dice que todo pasó sin la necesidad de Dios. Podemos tener muchos debates sobre los detalles de cómo Dios creó el mundo (estructuralmente), pero esos desacuerdos y debates no deberían arruinar nuestra convicción compartida de que Dios lo hizo.

Segundo, nos proclama que el mundo es bueno y funciona como debería funcionar. Eso fue un mensaje muy importante en aquel época, cuando había tantas fuerzas caóticas (animales salvajes, la oscuridad, el mar, etc.) que provocaban miedo en vez de celebración. Hoy en día, la mayoría de estas cosas no nos causan tanto temor como antes. En su lugar, somos más probables a ver a la tierra, o como un recurso para utilizar y abusar o como una entidad para alabar. La historia de creación nos traza un curso mediante. La tierra es buena, y deberíamos entenderla y valorarla, pero no es digno de alabanza. Podemos dominar y gobernar el mundo, pero no abusarlo. Es bueno, y deberíamos tratarlo con el respeto y el cuidado que merece. Además, este concepto (de la creación siendo como debería ser) nos enseña que aún el tiempo fue una creación de Dios, y que el paso de tiempo es algo natural y bueno. Luchamos con este concepto. Nos esforzamos para detener las manos del tiempo (o por lo menos el proceso de envejecer), pero el tiempo es también una creación de Dios por este mundo.

Por fin, el valor de la humanidad en la imagen de Dios se sostiene, con todas sus ramificaciones. Tenemos valor, y somos diferentes que los animales, que no fueron creados en la imagen de Dios. Tenemos un propósito en este mundo, y es un propósito con significado y aún dignidad y nobleza. Es el propósito de administrar este mundo que Dios nos creó. Esto tiene implicaciones grandes por cómo nos vemos a nosotros mismos, por nuestro trabajo, y por nuestro lugar en este mundo.

Génesis 1 es un pasaje de escritura muy bonito. Me encanta. Cree un base importante por lo demás de las escrituras – quien es Dios, quienes somos nosotros, y cuan impresionante es este mundo. Y creo que cometemos una injusticia, tanto a este pasaje como a nuestro entendimiento de nuestro papel en ese mundo, cuando nos enfocamos casi exclusivamente en un debate de ideas científicas que la mayoría de nosotros ni siquiera entendemos bien, y que nos distraen del mensaje central del capítulo. Aunque no insisto que todos tienen que convertirse a esta interpretación del pasaje, creo mucho que tenemos que dejar a un lado la discusión sobre cómo creó Dios el mundo y trabajar junto para proclamar la presencia de Dios, el valor y propósito de la humanidad, y las maravillas de este mundo que Dios nos ha dado.

1 Sobre todo su libro Seven Days that Divide the World: The Beginning According to Genesis and Science. Zondervan, 2011.

2 NIV Application Commentary: Genesis. Zondervan, 2001. Este comentario me ha impresionado mucho. Es uno de los pocos comentarios que he leído como un libro.

3 Es posible que las historias que se encuentran en los primeros cinco libros fueron pasados oralmente o en forma escrita desde Moisés, o aún antes de Moisés, y luego fueron juntadas y sintetizadas en una sola cuenta. Aún es posible que hubiera varios momentos de colación. Eso no tiene que negar la primacía de Moises como el autor. Como cristianos que creen que la palabra de Dios fue inspirada, es posible extender el concepto de inspiración tanto a los editores como al autor. Pablo dijo que las escrituras fueron inspiradas, no que una persona o método en particular fue inspirado. Fue una obra humano-divino, y creo que muchas veces restringimos ese colaboración sin necesidad a una creencia particular de cómo pasó.

4 Por el propósito de este post, no voy a entrar en el debate de si Adán y Eva eran personas históricas, o son figuras literarias construidas para comunicar una verdad sobre la humanidad.

5 No estoy diciendo que Génesis 1 es un mito en el sentido de “falso”. En el contexto anciano, los mitos eran más o menos una explicación “científica” de algo. En este sentido – una explicación de cómo Dios creó el mundo – Génesis 1 es igual a los otros mitos de ese tiempo.

6 Algunos dicen que Génesis 1 no cabe dentro de la poesía tradicional de los israelitas, pero no creo que debamos clasificarlo como histórico solamente debido a esa diferencia. Es muy probable que se escribiera Génesis siglos antes de los Salmos y proverbios, y uno no puede negar la presencia de elementos poéticas dentro de ello, entonces, creo que identificarlo como una narrativa poética es justo.

7 Walton. Genesis. p. 74 (traducción mía).

8 Walton. Genesis. p. 134 (traducción mía).

7 maneras de interpretar la Biblia

7 maneras de interpretar la Biblia

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La Biblia es el libro más vendido en el mundo. Pero probablamente es el libro más discutido del mundo también. No lleva much tiempo entrar en un desacuerdo sobre un pasaje específico y cómo interpretarlo. Eso no significa que el argumento básico de la Biblia es difícil de entender – no lo es. Simplemente significa que la gente trae muchas presuposiciones a la Biblia, presuposiciones que influyen en cómo entender diferentes pasajes o aún toda la Biblia.

¿Por qué es importante esta idea? Pues, las presuposiciones y el planteamiento que traemos a la Biblia afectan drásticamente lo que entendemos de ella. Es como leerla con diferentes lentes que nos muestran diferentes cosas. Planteamientos diferentes nos revelan diferentes cosas. Tienen ventajas y desventajas diferentes y tenemos que ser honestos sobre ellas. También es útil entender (sobre todo entre los cristianos) el planteamiento de otros, porque a menudo discutimos y nos acusamos mutuamente de no tomar en serio la Biblia, que es lamentable y causa mucha división que no es necesario. De alguna manera, estoy escribiendo este post para poder compartir cómo abordo las escrituras y para pedir honestidad y comprensión de los que tal vez no comparten ese planteamiento. Espero que con este post, puedes ver un poco del valor en algunos de los otros planteamientos hacia las escrituras, aun si no estás de acuerdo con cada aspecto. Como cristiano, es cierto que algunos planteamientos definitivamente no tienen mucho valor. Pero algunos (más que uno) sí lo tienen.

Lo que sigue son 7 maneras de leer la Biblia. No es una lista exhaustiva. Probablamente hay variaciones de cada uno de estos grupos y tal vez categorías en que no he pensado. Sin embargo, es un buen lugar para empezar. ¿Cuál planteamiento utilizes tú?

  1. Por Los rumores – bueno, esto no es una manera de leer la Biblia, exactamente, pero es el planteamiento que muchos utilizan. La gente de esta categoría normalmente citan a alguien y lo que que esa persona ha dicho sobre la Biblia sin haberla leído por sí mismo. Obviamente, la gente de este grupo no toman la Biblia muy en serio, y puede ser muy frustrante tratar con alguien que claramente no sepa de que está hablando. Sería igual por nosotros si tratáramos de hablar sobre un tema de que no sepamos nada, ¿verdad?
  2. Como Mito – por lo general, la gente en esta categoría tratan la Biblia como un documento antiguo que quizás sí, quizás no tiene un poco de verdad, pero es principalmente en el mismo nivel como cualquier otra enseñanza religiosa antigua, como los dioses de Roma o Grecia. Las historias se consideran míticas, sobre todo si hay algo sobrenatural. Tal vez “toman en serio” la Biblia como un documento antiguo, pero definitivamente no como la palabra de Dios.
  3. De manera informal – hay muchos en este grupo, aunque por diferentes razones. Algunos creen que la Biblia tiene algunas enseñanzas buenas, pero que no tiene más autoridad que cualquier otra enseñanza moral. Otros creen que la Biblia es la palabra de Dios (la toman en serio), pero nunca interactúan con ella. Las razones son diversas (son demasiados ocupados, no les gusta leer, no tienen disciplina, les parece aburrida, etc.), pero a menudo estas razones solamente parecen ser puros pretextos. Sería justo cuestionar cuan “en serio” este grupo toma la Biblia, pero no quiero ser excesivamente duro a los muchos que toman en serio la Biblia, pero no la leen mucho.
  4. Histórico-crítico – algunos de esta categoría toman en serio la Biblia. Tal vez aún la consideran como la palabra de Dios. Pero tienen una tendencia a ser muy crítico y/o escéptico de ella y a menudo se ponen a sí mismos encima del texto, tratando de juzgar qué es verdadero y qué no. Tengo en mente personas como los críticos textuales alemanes quien dividen la Biblia entre muchos diferentes fuentes o las del el “Jesus Seminar”. El primer grupo a menudo toma en serio la Biblia (y puede tener unas percepciones muy importantes y útiles), pero su tendencia a partir la Biblia – y sus desacuerdos extensivos en cómo partirla – tienden a debilitar la fe en las escrituras. Un grupo como el “Jesus Seminar”, que divide las enseñanzas de Jesús en varias categorías desde “cierta” a “completamente fabricada” (y al fin solamente “validan” unas frases como verdaderamente de Jesús) me parece completamente arrogante y, para ser honesto, completamente sin idea de lo que habla. Aunque estoy muy en favor de estudiar la historia de la Biblia, este grupo se pone tan encima de las escrituras que dicen que ellos pueden saber mucho mejor que los testigos contemporáneos de Jesús lo que él verdaderamente decía. Ellos (los del “Jesus Seminar”) se han puesto en la posición de decidir la verdad mejor que la Biblia.
  5. Literalmente (o tradicionalmente) – técnicamente (por lo menos en inglés), esto debería significar que estas personas leen la Biblia de acuerdo con el tipo de literatura que es – la poesía como poesía, la parábolas como parábolas, la historia como historia, etc. Y la mayoría en esta categoría hacen eso. Sin embargo, este término se ha extendido a significar que no hay otra manera de leer la sino por la interpretación “tradicional” y la que más fácil a nuestro entendimiento. En otras palabras, cualquier cosa que la Biblia diga “claramente” (sin mucho estudio o interpretación) es lo que ellos creen, aunque muchas de las enseñanzas “claras” (particularmente sobre doctrinas no centrales) han sido interpretados a través de una cultura específica. Las enseñanzas tradicionales que ellos afirman no son tan tradicionales como ellos piensan, o los a que estas enseñanzas fueron escritas originalmente no las hubieran entendido en la manera que este grupo las entienden. No quiero menospreciar los de este grupo porque a) fui parte de este grupo por la mayoría de mi vida, y b) ellos toman la Biblia muy en serio. De hecho, he conocido muchísimos en este grupo que son muy devotos y maravillosos – te animo a tomar la Biblia tan en serio como los de este grupo! Sin embargo, también he visto mucho enojo y dogmatismo en este grupo y a menudo un rechazo completo de cualquier interpretación de la Biblia que no está de acuerdo con sus doctrinas e interpretación. Ni siquiera conceden la posibilidad de otra interpretación. Por algunos, la Biblia se ha convertido en su dios en vez de ser su herramienta para conocer a Dios. También, he visto muchos desacuerdos dentro de este grupo entre personas que no están de acuerdo sobre varios puntos teológicos (escoge uno: le segunda venida de Cristo, libre albedrío contra predestinación, el rol de mujeres, etc). Cada uno apunta a sus versículos favoritos que “claramente” validan su opinión, ¡aunque otros apuntan a versículos que “claramente” muestran que están equivocados! Entonces, mientras que hay mucho bueno en este grupo, también hay mucha potencial – que desafortunadamente se convierte a menudo en realidad – por terquedad y una insistencia en estar correcto en vez de vivir en amor.
  6. Histórico-cultural – los de este grupo ven la Biblia como un documento escrito por humanos bajo la dirección (inspiración) de Dios. Para ser justo, muchos (la mayoría) en estas últimas cuatro categorías estarían de acuerdo con eso. La diferencia es que los en este grupo ponen un valor alto en entender la influencia de la cultura, la historia, y nuestra humanidad en el texto, además de tratar de entender como nuestra propia cultura y contexto influyen como leemos y entendemos el texto. Este grupo tiende a tener muchas preguntas: ¿Cómo influye nuestro entendimiento de la cultura antigua del cercano oriente nuestro entendimiento de la cuenta de la creación? ¿Cómo afectó la realidad cultural y la crianza de Pablo sus comentarios y acciones en cuanto al rol de mujeres? ¿Cómo entendemos la conquista de la tierra prometida y algunos de los órdenes de Dios a matar a todos? Ellos también tienden de ser mucho menos firme con relación a doctrinas secundarias porque ven incertidumbre en el texto. Lo bueno de este planteamiento es que investiga muy profundamente el contexto para tratar de entender el mensaje que Dios quería comunicar en la cultura original y cómo podemos expresar este mensaje apropiadamente en nuestra cultura y contexto. El desafío es que puede ser muy fácil de pasar a grupo 4 y ponerse encima del texto en vez de bajo su autoridad, o de volverse tan escéptico sobre qué es cierto en la Biblia que terminan en creer que la Biblia no es verdaderamente la palabra de Dios. Otro desafío es la posibilidad de hacerse arrogante debido al monto de aprendizaje requerido sobre diferentes temas, y también de hacerse tan dogmático sobre doctrinas secundarias como los de la categoría 5. Pero seamos honestos – la arrogancia y el dogmatismo son características comunes por cualquier persona en categorías 4, 5 y 6. No tarda mucho para hacernos pensar que nosotros tenemos razón y los demás están equivocados.
  7. Como narrativo – la idea en esta categoría es que debemos entender la Biblia como una historia (no como ficción, sino como un narrativo) que revela cómo Dios estuvo obrando en un tiempo y lugar particular. El enfoque de las escrituras no es tanto en desarrollar teología y doctrina, sino en mostrar una relación con Dios y cómo la gente escuchaba y se relacionaba con Dios, y desde ese punto, aprender cómo podemos escuchar y relacionarnos a Dios en nuestro tiempo. El concepto se usa muy ampliamente y en una variedad de maneras diferentes. El enfoque en la relación con Dios puede ser muy beneficioso y puede traer vida a nuestra relación con Dios y ayudarnos a entender cómo Él se relaciona con nosotros en nuestra situación actual. Por el otro lado, algunos han utilizado este método para alejarse de creencias claves y tradicionales de la iglesia, y también del intento original del autor. Ellos pueden empezar desde una perspective egocéntrico, pasando por alto la teología y historia de la iglesia, utilizando la humanidad y nuestra sociedad y sentimientos como el punto de partido para hacer que las historias (y Dios) se acomoden a nuestras creencias. La mayoría de los defensores de esta posición probablamente dirían que toman en serio la Biblia, sin embargo, dependiendo en su enfoque y presuposiciones los resultados y interpretaciones pueden variar muchísimo. Creo que aumentar nuestro entendimiento con esta idea de la Biblia como narrativo puede ser muy útil, pero no creo que podamos ignorar 2000 años de teología para hacerlo.

Entonces, esos son las 7 categorías que yo veo. Con eso en mente, quiero dirigirnos a dos conceptos claves.

Primero, excepto por categorías 1 y 2, hay gente en cada categoría que toman en serio la Biblia. Sin embargo, su manera de abordar las escrituras varía por diferentes razones. Nos animo no asumir que alguien no tome en serio la Biblia solamente porque no abordan las escrituras en la misma manera como nosotros o porque no tienen las mismas interpretaciones como nosotros.

Segundo, como uno que se cansa de todas las discusiones cáusticas, les pido a todos que aprenden a mostrar mucha gracia a personas que interpretan la Biblia desde otra perspectiva. Esto es especialmente necesario por los que se encuentran en las últimas cuatro categorías, donde ocurra la mayoría de las disputas intensas en la iglesia. Ahorita, me encuentro en la sexta categoría, y es muy frustrante cuando alguien me acusa (directamente o implícitamente) de no tomar en serio la Biblia porque tenemos interpretaciones diferentes de un versículo o doctrina. Yo tomo la Biblia muy en serio y yo sé que tú también lo haces (suponiendo que eres un cristiano). Pero mi estudio de la Biblia a veces me lleva a una conclusión diferente que la tuya. Está bien que no estamos de acuerdo, siempre que mantengamos la ortodoxia (si empezamos a ignorar a Cristo o rechazamos credos y creencias primarias como el credo de los apóstoles o que Jesús resucitó, eso es otro asunto).

Mi post siguiente tratará con el relato de la creación, mi interpretación de ella, y por qué esa es algo que me ha ayudado a seguir en mi fe en vez de perderla. Pero sentí que era muy importante animarnos a ser honestos sobre cómo interpretamos la Biblia, y esforzarnos por tener gracia y entendimiento cuando otros interpretan algunas partes de la Biblia en una manera diferente.

Creer o no creer: el desafio de la evolución

Creer o no creer: el desafio de la evolución

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Por los primeros posts en este serie, La lucha por fe, puedes hacer clic aquí, aquí y aquí.

Una de las cosas que más me ha interesado – y desafiado mi fe como cristiano – es el tema del origen del mundo y la creación o evolución de la humanidad. Cuando estaba en grado 12, estaba al punto de dejar la fe. Si Dios no fuera necesario para nuestra existencia, porque seguiría creyendo en Él? Empecé a estudiar el tema lo más profundo posible, y me di cuenta que todavía había muchas cosas que la evolución no me explicaba bien. Desde aquel tiempo, he seguido estudiando el tema, tratando de entender cómo empezó nuestra existencia. A diferente veces los argumentos por un lado o el otro me han llamado la atención. Hay muchos puntos interesantes en cada lado, y también muchos débiles. Me di cuenta que tratando de seguir la discusión y tomar una decisión sobre la verdad me causó mucha confusión. De hecho, por unos años no quise estudiar más sobre el tema, porque la falta de certitud, los argumentos ilógicos y mal razonados, y el desprecio y el desdén mostrado por gente de los dos lados me molestaba. A demás, desesperaba una respuesta concreta, y eso me frustraba mucho.

En los últimos 3-4 años, he regresado al tema, otra vez tratando de encontrar soluciones a esa pregunta. Todavía no tengo respuestas concretas, pero por lo menos he llegado a tener paz con la situación. He llegado a algunas conclusiones – no sobre cómo exactamente el mundo llegó a existir, pero sobre la naturaleza del debate, mi habilidad de entender la ciencia, y algunas dificultades que todavía no tienen respuestas científicas que todavía no me satisfacen. Daré mi conclusión sobre la naturaleza el debate de creación/evolución por el final de este post. En cuanto a mi conclusión de mi habilidad de participar en el asunto, expliqué mi posición en el post previo. Creo que es muy importante leer ese post para entender mi posición y mis límites para hable sobre este tema, y también para ser honesto con tus habilidades. Entonces, este post tiene para su propósito desarrollar algunas cosas que no me tienen sentido con respecto a la teoría de evolución.

No voy a fingir que tengo la respuesta final. Ni siquiera voy a dar una conclusión muy firme. Como dije en mi último post, aún los científicos no están de acuerdo en cuanto a estos temas, a pesar de la declaración repetida muchas veces que “la ciencia es clara” en favor de evolución. No la es. No estoy hablando como un experto, sino como una persona normal que tiene preguntas y está buscando respuestas. Voy a presentar las cosas que me hacen pensar, o que no me tienen sentido. He estudiado estos temas lo más profundo posible por alguien que no puede entrar en los argumentos muy técnicos. Mis preguntas y dudas tienen que ver con la teoría de evolución, pero eso no es la historia completa. Por favor, lee el final de este post antes de tomar cualquier conclusión – sobre todo si eres una evolucionista.

Una nota: para mi investigación de estos temas, he utilizado muchas diferentes fuentes que no son cristianas para tratar de entender y presentar con justicia la perspectiva humanista/naturalista que se presenta como “el  consenso científico”. Para una perspectiva cristiana, primariamente he utilizado los sitios del Institute of Creation Research (icr.org), The Discovery Institute (su sitio de noticias y investigación es evolutionnews.org), y Biologos (biologos.org). El primero es una perspectiva de creacionistas de tierra joven, el segundo de la teoría de diseño inteligente, y el último tiene la perspectiva de evolución teísta. Desafortunadamente por los que hablan solamente español, todos los enlaces y artículos a que voy a hacer referencia son en inglés. No he tenido tiempo ni energía para investigar y encontrar buenos sitios en español. Lo siento mucho!!

Entonces, sin más preámbulos, aquí son los problemas que más me llaman la atención cuando estudio la evolución y los orígenes del mundo:

  1. La incertidumbre en cuanto a las etapas de evolución. Es muy difícil escuchar vez tras vez la idea que la evolución es firme y cierto cuando los artículos científicos están llenos de ambigüedad. Cuando uno lee un artículo declarando las etapas de evolución de un especie de animales o cualquier otra cosa, el artículo está lleno de “tal vez”, “quizás”, “a lo mejor”, “no estamos seguros”, “posiblemente”, etc. Entiendo que hay mucho que aprender todavía, pero no me da mucha confianza cuando todos los artículos son así. Aún en los casos donde dicen que hay certitud, una análisis más cerca revela el mismo problema. No quiero perfección, pero quiero más certitud y evidencia antes de aceptar algo por completo.
  2. El concepto de infinitud. Muchas veces, los que no creen en Dios dicen que Dios no puede existir porque “¿Quién creó a Dios?” Pero nunca he entendido esta oposición, porque evolución (sin Dios) tiene el mismo problema. O el universo siempre existía y es eterno (entonces, ¿Quién creó el universo?), o había nada hasta hace 14 billones de años y de repente, había algo (¿De dónde vino todo?, y ¿Cómo puede “nada” ser infinito y de repente “crear” el tiempo?), o siempre existía alguna otra fuerza (p.e. gravitación, como sugiere Stephen Hawkins), una idea que me hace preguntar “¿Quién (o cómo) hizo la gravitación?” De todos modos, tenemos que tratar con el concepto de infinitud –  ¿qué existía antes de todo? Creo que el concepto de Dios tiene por lo menos tanto sentido como cualquier otra respuesta – tal vez más, porque con Dios uno tiene inteligencia y poder capaz de crear todo, algo que las otras ideas no me parecen tener. Sé que es muy difícil creer en Dios cuando no se puede investigarlo o experimentarlo en la misma manera como cualquier otra cosa física. Sin embargo, no creo que eso sea razón suficiente para excluirlo de lo posible.
  3. La creación de la vida. Por lo menos, todos están de acuerdo en este punto – no tenemos ni la más mínima idea cómo inició la vida en la tierra. Hay muchos sitios que dan explicaciones o teorías como si fuera cierto, como éste, de Berkeley, pero la realidad es que no sabemos cómo la habilidad de replicarse empezó. Algunos sitios, como éste o éste de Live Science, dicen que sabemos exactamente cuándo empezó la vida, pero no cómo. Biologos está de acuerdo, y destacan su opinión aquí. Son optimístas que las investigaciones van a traer nueva evidencia y explicaciones sobre el inicio de la vida. A diferenciad de ellos, evolutionnews y ICR (aquí, aquí y aquí) no creen que sea (o fuera) posible traer vida desde elementos no vivos.
    En mi opinión, hasta ahora las razones y complicaciones en contra la creación espontánea de vida parecen más válidas. La evolución de la vida, que parece tan cierto al leer una explicación básica de una revista evolucionista, parece mucho menos seguro al leer un artículo que destaque cuan difícil y aparentemente imposible es para combinar los elementos y empezar un proceso de reproducción. A mi parecer, a una falta total de evidencia que esto puede pasar. Solamente existen una variedad de teorías sobre que pudiera haber pasado.
    Por el otro lado, Biologos tiene un muy buen artículo que nos recuerda que una falta de respuestas no necesariamente indica la presencia de Dios (las respuestas a menudo llegan con más investigación), pero ahorita, esta es una barrera importante que todavía la teoría de la evolución no ha podido cruzar.
  4. La tendencia de las mutaciones hacia destrucción y neutralidad. Evolución humanista dice que cada organismo ha surgido por cambios graduales a través de millones de años. El mecanismo más citado para estos cambios es la mutación. Una mutación (dice la teoría) trae algunos beneficios al organismo, que lo ayuda sobrevivir y duplicarse mejor que sus competidores. Con la compilación de muchas mutaciones, nuevos organismos surgen hasta que tenemos la variedad y diversidad de vida que vemos ahorita. Todo suena bien y fácil.
    Pero la realidad (y otra vez, todos están de acuerdo con esto) es que la gran mayoría – casi todos – de las mutaciones son negativas o, a lot mejor, neutrales. Y los pocos ejemplos de cambios beneficiales, como los “superbugs”, nunca traen un cambio en especies. Muchos contradicen que son cambios evolucionarios, diciendo que nada más son adaptaciones de un especie que lo hace capaz de sobrevivir en una situación diferente.
    Un ejemplo más o menos reciente de Harvard Medical School (Escuela Médica de Harvard) es el de un cambio significante de bacteria en una investigación – una mutación que es un paso (dicen los investigadores) hacia el inicio de un nuevo especie. (Un bacteria empezó a usar un elemento en la presencia de oxigeno, cuando no podía inicialmente.) Pero otros dicen que esta investigación no muestra evolución, y definitivamente no muestra la creación de una nueva especie, o aun pasos en esa dirección. De hecho, el segundo artículo habla de otro científico quien hizo que la bacteria cambiara mucho más rápido – pero siguió siendo la misma bacteria.
    Otra discusión de mutaciones, al nivel de los genes, habla de la creencia que hay muchos “pseudogenes” (genes falsos e inactivos que siguen en nuestro ADN después de mutaciones que los hace innecesario). Esta idea está siendo desafiado por nuevas investigaciones (y éste) que muestran que por lo menos algunos de los “pseudogenes” tienen papeles activos e importantes, y que tal vez no son indicadores de mutaciones. Este caso me parece muy similar al argumento sobre órganos vestigiales (órganos que ya no tienen uso, y son restos de nuestra evolución). Desde que fueron introducidos como un argumento en favor de evolución, hemos descubierto que casi todos los “órganos inútiles” tienen propósito. De hecho Francis Collins, quien dirigió el “Human Genome Project” (Proyecto de la Genoma Humana) que descubrió la secuencia de la genoma humana, declaró que el ADN extra era evidencia de la evolución. Pero en 2015, Collins se retractó su idea, diciendo que la mayoría de las cosas que pensaban que eran “extra”, no lo es.
    A pesar de las creencias y proclamaciones de las evolucionistas, y los reportes constantes de la evolución de nuevas bacterias (“superbugs”), mutaciones positivas no son muy comunes, y hasta ahora, que yo sepa, los científicos no han podido inducir variaciones que creen una nueva especie, sino solamente variaciones del mismo organismo. Y si millones de mutaciones beneficiosas son necesarias para la llegada de una nueva especie, es difícil de creer que es posible. Yo sé que esa última oración es una expresión de creencia, y no de prueba (un “argumento de la incredulidad”), pero personalmente no veo suficiente evidencia para estar convencido que mutaciones pueden crear nuevas criaturas.
  5. La creación de información biológica. Los últimos dos problemas tienen como su base el problema de la creación de información. A pesar de toda la discusión sobre mutaciones, estas mutaciones no resultan en la creación de nueva información. Vemos que la teoría de evolución dice que la complejidad de los organismos ha crecido poco a poco, hasta hoy en día cuando tenemos organismos muy complejos. Pero parece que las mutaciones solamente resultan en organismos más débiles o en diferentes formas del mismo organismo, nunca un organismo diferente y más complejo.
    Para dar un ejemplo: una teoría propone que los organismos multicelulares empezaron cuando un organismo unicelular entró en otro organismo unicelular y los dos empezaron una relación simbiótica, que le dio al organismo una ventaja competitiva. Eso suena muy bien. El problema es que para este organismo copiarse como un organismo completo (con los dos organismos juntos), tiene que haber una mezcla entre la información de los dos (su ADN) para hacer una copia, algo que no parece muy fácil hacer. Y por si eso fuera poco, también tiene que haber la creación de nueva información para guiar el nuevo organismo y nuevo ADN en como trabajar junto y replicarse junto, porque el ADN no solamente contiene la información de cada parte, sino también la información por como las partes trabajan juntos – información que nunca existía cuando eran organismos separados. El ADN necesita identificar y definir cuál parte o organismo se copia primero, etc.
    Tal vez no sea el mejor ejemplo – recuerda, no soy científico, nada más soy un hombre tratando de explicar los aspectos de ciencia que a mi parecer no tienen sentido o explicaciones buenas. Y la creación de nueva información al nivel genético no es algo fácil, y no parece haber un mecanismo que la ayuda. Muchas veces, cuando un artículo está hablando de los organismos y la ventaja que un cambio les dio (como juntarse con otro organismo), hablan como si los organismos tuvieran inteligencia. Pero no la tienen. Un organismo unicelular nada más hace copias de si mismo y hace su función (si tiene una función más que replicarse). Si existe en un lugar bueno, puede hacer muchas copias. Si entra en un lugar menos hospitable, se muere o no puede hacer muchas copias. No tiene la habilidad de pensar “Ah, aquí hay un buen lugar. Voy a quedarme aquí un rato. Y si me junto con este otro organismo o célula, podemos sobrevivir más tiempo y crecer más fuerte. Y aún mejor, si mezclamos nuestros genes, podemos hacer algo increíble!” Son procesos “automáticos”. Entonces si van a mezclar para formar un nuevo organismo, tienen que hacerlo automáticamente (algo hace que esta unión pase o es un proceso inevitable), sin guía, sin inteligencia, sin ayuda.
    Si quieres estudiar el concepto de la surgida de los organismos multicelular más profundamente, puedes ir aquí por una explicación evolucionista. Stephen Meyer y sus compañeros en el Discovery Institute son los que explican el problema de información biológica mejor, y se puede encontrar más información aquí o aquí (el primer tiene un enlace a un libro por Stephen Meyer que trata con este tema más ampliamente). También, ambos ICR (aquí) y evolutionnews (aquí) mencionan un artículo de unos científicos (que no son cristianos) que dicen que reacciones químicas no parecen ser suficiente para la evolución de vida, y hablan de la posibilidad de información y redes como la clave para la formación de vida en vez de la química, pero sin dar una explicación sobre cómo eso funcionaría. El artículo original está disponible aquí si quieres comprarlo.

Entonces, esos son los puntos que más me llaman la atención en la cuestión del origen de la humanidad. Es un tema muy amplio, y hay muchas cosas que no he mencionado. Como siempre con este tópico, tengo más preguntas que respuestas. Si tuviera que escoger una posición, probablamente diría que estoy más de acuerdo con los que abogan por diseño inteligente, pero esta posición ha cambiado varias veces en mi vida, y tal vez va a cambiar en el futuro. Como dijo Denis Venema en el artículo que mencioné antes, la falta de respuestas no significa necesariamente que no hay respuestas, solo que ahorita no las tenemos. Ahorita hay algunas barreras muy significantes que la ciencia tiene que vencer para mostrarme que la evolución sin Dios es posible.

Pero, (y este pero es muy importante) eso no significa que estoy completamente en contra de la idea de evolución sin la ayuda de Dios o a través de procesos completamente naturales (aunque me parece difícil de creer dado los problemas arriba). Es posible que vayamos a encontrar respuestas a todos estos puntos que he mencionado. Tal vez vayamos a llenar los huecos de nuestro entendimiento con conocimiento, y eso estaría bien. Aunque a este momento en nuestro entendimiento creo que Dios era necesario para crear nuevas especias y guiar el proceso de la creación de la vida, si descubriéramos que todo era posible sin la intervención directa de Dios, seguiría con mi fe.

¿Por qué? Porque todavía tendría que haber algo o alguien que inició nuestro universo. Porque aunque la ciencia tal vez pueda explicar el “cómo”, no explica bien el “por qué” de la vida humana. Porque todavía hay varias lineas de razonamiento que apuntan hacia un Dios. Y más que todo porque el centro de nuestra fe no es “cómo Dios creó el mundo”, sino la persona, muerte y resurrección de Jesús.

Pero aparte de eso, la conclusión a que he llegado con relación al debate entre evolución y creación es que estamos gastando mucho tiempo discutiendo sobre un punto secundario. No creo que el punto de la Biblia y el primer capítulo de Génesis fuera explicar científicamente la creación del mundo. No soy un científico, pero sí soy un teólogo. Estudio la Biblia mucho, y creo que este debate no captura el significado de lo que está diciendo la Biblia. Voy a hacer un post pronto sobre esto punto (bueno, lo más pronto posible con 4 hijos, un ministerio y clases de seminario), pero primero tengo que tratar con la idea de qué significa “tomar en serio” la Biblia – una discusión muy importante (por lo menos, dentro de la iglesia) para poder hablar sobre el significado de muchos pasajes en la Biblia –  Génesis 1 en particular.

Si tienes algún comentario o pregunta, por favor, apúntalo por abajo! Que Dios te bendiga.